Estoy horrorizada, con la historia del cura Alfonso Gielis, acusado de abusos sexuales contra menores pehuenches, frente a este nuevo caso con o sin intención dolosa, nos hace comprobar que aún quedan miembros de la Iglesia que siguen contribuyendo al ocultamiento y a la relativización de los abusos; me duele, me da rabia, me indigna esto siga pasando. Si en la Iglesia nos gusta hablar de la verdad que propone el Evangelio, entonces por qué no abrazar la verdad en su dimensión ética que debiera permear todas nuestras prácticas.
Sigo dolida frente a nuevos casos de abusos sexuales a menores que involucra al clero, aunque doy fe que hay muchos sacerdotes ejemplares. Solo se que este caso me refrenda una vez más que la institución Iglesia al día de hoy merece desprecio público por su falta de transparencia y en definitiva de coherencia, me pregunto ¿por qué hemos llegado a esto?, ¿por qué no actuamos a tiempo como Iglesia para evitar estas situaciones?, no me cabe en la cabeza que a la Iglesia le cueste comprender que el abuso sexual a menores sea delito y que nuestra primera respuesta debe ser siempre la denuncia y aplicación de la justicia, pero parece que no estamos aprendiendo nada, como no darnos cuenta que esta confianza en la Iglesia se rompe con este tipo de actos que lejos de encarnar amor al prójimo son claras expresiones de abuso de poder, de valerse de la vulnerabilidad del otro y de su inocencia, hago mías las palabras que un día dijo el papa Benedicto XVI en considerar la pederastia como un crimen, y esto no debe quedar impune.
Mantengo la esperanza contra toda desesperanza que esta lacra que se esconde sea descubierta, así se desvele el manto de oscuridad que hoy cubre a la Iglesia, caiga quien caiga, no existe otra manera de hacerlo si queremos cumplir con el objetivo de ella, anticipando al presente el Reino prometido.
Carol Crisosto Cádiz.
Diplomada en Estudios Teológicos UCSC.
Comunidad SSCC. Concepción.
«He recorrido la medianía de la vida espero complacerme en aquella que se manifiesta sin caretas . Me seduce descubrir la humanidad en que vivo. Es tiempo del intenso desafío de ser honesta y consciente. Anhelo comunicarme desde mi interioridad la que se refleja en los resúmenes adoptados»

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