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El diario de Carolonline

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    Haciendo Memoria con la Niña Vieja

    «He recorrido la medianía de la vida espero complacerme en aquella que se manifiesta sin caretas . Me seduce descubrir la humanidad en que vivo. Es tiempo del intenso desafío de ser honesta y consciente. Anhelo comunicarme desde mi interioridad la que se refleja en los resúmenes adoptados»
    Este diario exhibe mi forma de ser políticamente personal y distendida convencida que lo mejor de mí aún no se ha manifestado. Carol Crisosto Cádiz.

    29 de marzo de 2009

    Canonización de Damián de Molokai: ¿compromiso o farándula?



    Diario de Mujer

    Una reflexión que llega a mis entrañas y me golpea una y otra vez.

    Enrique Moreno Laval sscc mi hermano y buen amigo ha escrito este artículo demasiado interesante que no deja a nadie impasible, más aún entre quienes expresamos al mundo que somos practicantes de una “ fe cristiana católica y apostólica”, acerca del trabajo de Damian de Molokai, gran apóstol de los leprosos que dignifica a todo ser humano excluido de todo derecho humano sea cualquiera la época en que hubiese vivido.
    Es “vox populi” que somos muchos quienes nos hemos entusiasmado por este primer santo de los sscc. sin embargo, Enrique nos sigue abriendo los ojos para que no nos quedemos contentándonos por el anuncio oficial desde el Vaticano y felicitarnos “con mano ajena”, de la mano de Damián, sino que nos incita e interpela a centrarnos en Cristo Damian y para quien quiera seguir el discipulado en Cristo no olvide la memoria se hace optando por los desgarrados del mundo.
    Nos aproxima en el texto que les dejaré acerca de " la entrega de Damián, a la manera de Jesús (“Los amó hasta el extremo”, Juan 13,1)", una que sólo se puede inundarnos con las ganas de darlo todo por los pobres de la tierra, como lo hizo Damián con los leprosos de la maldecida isla Molokai.

    Entendiendo que sobretodo el primer acto suscitado es interpelarnos a que seamos capaces de radicalizar nuestra responsabilidad evangélica y sin subterfugios, nos escribe, recalcando a que
    seamos creativos en Cristo para forjar gestos nuevos y reveladores al mundo.

    Leo la fuerza de sus palabras, me llegan no dejándome tranquila pues reitera que en definitiva, seamos más sinceros y capaces privarnos de admirar a Damián y de propagar su devoción si no somos capaces de seguirlo como él siguió a Jesús: con coherencia. Y sigo rumiando con la mente del corazón se me grabe esta palabra en mi vida entera. 

    Carol Crisosto C


    Texto de Enrique Moreno Laval sscc

    Estamos a menos de siete meses de la canonización de nuestro hermano Damián de Molokai y ya, en muchos lugares de la Congregación, los preparativos para celebrar este acontecimiento han comenzado con toda celeridad. En Europa, especialmente en Bélgica, Francia y España, los grupos de viajeros a Roma para el domingo 11 de octubre de 2009, se están organizando sin perder un minuto de tiempo. En Estados Unidos la expectativa crece día a día, especialmente en el Estado de Hawai, y no se duda en decir que se trata de un santo estadounidense (hawaiano), “aunque haya nacido en Bélgica”. También entre nosotros, a más distancia geográfica, pero en plena cercanía de comunión, vamos preparando el corazón para ese acontecimiento que ya nos llena de entusiasmos y desafíos.

    ¿Por qué entusiasmos? Porque nos alegra el corazón este reconocimiento eclesial universal de uno de los nuestros, nuestro primer hermano reconocido como santo. No podemos disimular nuestro ambiente de fiesta por lo que viene y es justo que festejemos. Imagino que en todos los lugares del mundo donde esté nuestra Congregación de hermanos y hermanas, la celebración será hermosa, conmovedora, festiva. Nos vestiremos “de gloria” con las ropas de Damián.

    ¿Por qué desafíos? Porque – ¡cuidado! – ese entusiasmo se nos puede convertir en sentimiento frívolo y superficial, en vanidad fácil y orgullo engañoso, en farándula. ¿Podríamos acaso celebrar a Damián en su amor extremado por los más excluidos, mientras cómodamente repasamos su historia sin movernos de nuestras seguras instalaciones, sin arriesgar la vida por lo otros, buscando excusas para permanecer indiferentes, indolentes, ante el sufrimiento humano? Éste es nuestro desafío: dejarnos interpelar por Damián tan radicalmente como Damián se dejó interpelar por Jesús. Y tomar decisiones. Y arriesgar. Y darlo todo.

    Si tan sólo nos contentamos con felicitarnos “con mano ajena”, de la mano de Damián, sin optar por los más pobres como él lo hizo, entonces que nos libre Dios de vernos transformados en otros simples comediantes como tantos. Porque la memoria de la entrega de Damián, a la manera de Jesús (“Los amó hasta el extremo”, Juan 13,1), sólo puede llenarnos de ganas de darlo todo por los pobres de la tierra, como lo hiciera Damián con los leprosos de Molokai.

    Habrá que sacar las consecuencias. La primera, radicalizar nuestro compromiso evangélico sin excusas, siendo creativos y audaces para llevar a cabo gestos nuevos y significativos. Enseguida, velar (con estricta vigilancia interior) por hacer de esta fiesta una celebración sobria, austera, sin gastos extraordinarios, sin grandes viajes, a la manera como celebran los pobres sus fiestas. Finalmente, privarnos de admirar a Damián y de propagar su devoción si no somos capaces de seguirlo como él siguió a Jesús: con coherencia.

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    Etiquetas: Carol Crisosto, DAMIAN DE MOLOKAI APÓSTOL DE LOS LEPROSOS DE ESTE MUNDO, Enrique Moreno Laval, Iglesia católica, sscc

    25 de marzo de 2009

    VIH/Sida y condón: Un problema de salud pública y no de moral

    Diario de mujer

    Gerardo A. Herrera Pérez.

    En tanto que el Sector Salud de nuestro país promueve la importancia de usar el condón en las relaciones sexuales para la prevención del VIH/Sida y que la Secretaría de Salud en Michoacán realiza esfuerzos por distribuir condones y formar a los cuadros operativos del Sector Salud y de apoyo a las organizaciones de la sociedad civil para promover acciones a favor de la prevención, de la atención del Sida y contra la discriminación, el estigma y la homofobia, declaraciones de autoridades católicas pretenden restringir la libertad sexual de las personas, argumentando que la fidelidad dentro del matrimonio heterosexual y la abstinencia son las mejores formas de detener el Sida, despreciando el uso del condón como una medida preventiva, comprobada científicamente.


    En ese sentido va la declaración del Papa Benedicto XVI, vertida en días pasados en África en donde dijo que “… La distribución de condones no es la solución en la lucha contra el Sida… por el contrario, acrecienta el problema”. Reconocemos que Benedicto XVI tiene todo el derecho a expresar su opinión moral sobre el uso del preservativo, pero consideramos que esta expresión distorsiona los descubrimientos científicos sobre el condón y su eficacia en la prevención y control del VIH/Sida.

    Si bien, las declaraciones en comento son restrictivas al ejercicio de la sexualidad, no obstante considero se debe ser respetuoso de la fe y creencia de muchas personas, de lo contrario estaríamos violando derechos humanos sobre el reconocimiento de la “libertad de culto”, esperemos que estas manifestaciones que rechazan el uso del condón no generen desinformación en nuestra sociedad y ello genere un incremento en el número de personas infectadas, que a diciembre de 2008 ya sumaban los cuatro mil 234 casos en Michoacán.

    La visión de la Iglesia respecto al tema ha levantado diversas reacciones de rechazo en el mundo, con líderes de opinión; las organizaciones de la sociedad civil; personas que viven con VIH/Sida e incluso con diversos gobiernos como España y Alemania.

    De cara al posicionamiento de la Iglesia, es importante que las autoridades de Salud en México mantengan el nivel de información entre la población sobre las temáticas del derecho a la reproducción y la sexualidad, así como a todo lo relacionado con las acciones de atención, control, prevención y de lucha contra la homofobia, discriminación y estigma de las personas que viven con el VIH/Sida, y que se continúe la distribución de condones.

    En este sentido, sabemos que el doctor José Antonio Izazola, titular del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/Sida (Censida), ha presentado el posicionamiento del gobierno federal en el sentido de que mantendrá el uso del condón como principal herramienta para evitar la transmisión del virus de la inmunodeficiencia humana. De igual manera ha manifestado que las autoridades mexicanas deben fortalecer las tareas de prevención basadas en evidencias científicas y no distraerse en otras discusiones.

    El doctor Izazola manifestó que “para evitar confusiones redoblaremos nuestros esfuerzos en diseminar la información correcta acerca de que el condón usado consistentemente y en forma adecuada previene la transmisión del VIH. Continuarán las campañas en medios masivos, así como acciones preventivas cara a cara, focalizadas, distribución gratuita de condones a través de los servicios estatales de salud, diagnóstico y tratamiento oportuno de infecciones de transmisión sexual con consejería adecuada. Seguiremos haciendo las mismas acciones pero fortaleceremos estas actividades preventivas”.

    Consideramos como miembros de la sociedad civil, que hubiera sido lamentable que nuestro gobierno no hubiera tomado una postura frente al mensaje de la Iglesia, toda vez que algunas de sus políticas en materia de salud sexual están encaminadas al uso adecuado del condón.

    Por ello, consideramos la importancia de aquellas dependencias de gobierno del estado como lo son la Secretaría de Salud, de Educación, de los Jóvenes, Migrantes, de Pueblos Indígenas, de la Mujer continúen orientando a la población utilizando todas las herramientas que estén a su disposición, incluyendo el condón, para proteger a la población joven.

    Pero también se requiere de utilizar la posición de liderazgo que tienen los 113 presidentes municipales en Michoacán para orientar y en su caso firmar un acuerdo de adhesión de lucha contra el VIH/Sida, la discriminación, violencia y la violación de los derechos humanos. Dicho instrumento fue propuesto en el seno del Consejo Estatal para la Prevención y Control del VIH/Sida, por el Comité Contra el Estigma y la Discriminación.

    www.cambiodemichoacan.com.mx

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    24 de marzo de 2009

    Monseñor Romero, Funes y la Reconciliación



    Diario de mujer

    Rev. José Miguel Torres*

    En el reciente triunfo del pueblo salvadoreño, el Presidente Funes ha mencionado como su gran referente y horizonte ético el pensamiento cristiano revolucionario de Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdamez.

    En el momento que vive América Latina, cuando la siembra comenzada en la radicalidad guerrillera en los 60, representada por Daniel Ortega tiene una segunda oportunidad sobre la tierra en Nicaragua. Cuando las etnias originarias quechuas y aymaras, dominadas por siglos de sangre y dolor, ahora ven levantarse de nuevo el sol con las afirmaciones nacionalistas de Evo Morales y el legado de Juan Lechín, Paz Extensoro, Juan José Torres y Néstor Paz.

    Cuando Hugo Chávez con sus esfuerzos del ALBA trata de darle sentido social a la riqueza de las naciones, dándole así continuidad al nuevo militar revolucionario que Bolívar inspiró y Velazco Alvarado trató de construir con su reforma agraria, tributaria y educativa, etc., etc. Cuando Lula da Silva, el obrero metalúrgico fundido como el acero en el sindicalismo de la sidelurgia, pero también con el legado de Helder Cámara, Pablo Freire y su concienticiación popular, Francisco Juliao y las ligas campesinas, más las Comunidades Eclesiales de Base, fundamento y conciencia durante el cautiverio militar propiciando la resistencia del partido de los trabajadores hoy en el gobierno.

    Cuando Cristina Kirchner, desde las madres y abuelas de la Plaza de Mayo y sus reclamos por los miles de desaparecidos, diciéndonos que no se puede borrar la historia para que las luchas no sean inútiles. Evocándonos al Rector de Mendoza, uno de los padres de la Filosofía de la Liberación, Rev. Dr. Mauricio López, de los Discípulos de Cristo, asesinado por Videla, quien en 1958 visitara la UNAN de León y el Dr. Mariano Fiallos Gil le invitara al paraninfo a trabajar las conferencias sobre Existencialismo, Marxismo y Cristianismo.

    Cuando la Presidente Bachelet, con la herencia y la responsabilidad histórica de la Unidad Popular de Allende, espacio y vanguardia de la izquierda cristiana organizada como partido y articulada estratégicamente para ser germen de los cristianos por el socialismo en América Latina.

    Tabaré Vásquez del Frente Amplio uruguayo donde las experiencias de reconciliación de los contrarios, incluidos los tupamaros, superan los desacuerdos antagónicos, de clase e ideológicos más profundos para enfrentar la extrema miseria y que no haya un solo niño con hambre en el país de Raúl Sendick.

    El Obispo Fernando Lugo, en un occidente cristiano, donde no se quiere ninguna iglesia y las instituciones religiosas son desconocidas, objeto de burla y menosprecio, él casi como un aborto en la tierra de la dictadura de Strossner, es llamado más allá del templo y del oficio religioso, a un nuevo modo de vivir el evangelio y en su caso como práctica de la Teología de la Liberación. Tiene que demostrar que más allá del poder que seduce y corrompe y conlleva una política sin ética, la autoridad sólo puede venir del servicio, visible en la solidaridad que no debe perderse jamás en los cristianos revolucionarios, aunque se tenga que desembocar en medio de la opción por los pobres, en las conflictividades que están en la base de las relaciones sociales de producción.

    Colom en Guatemala, aunque social demócrata, pero con los desafíos más complejos a superar por la irracionalidad, autoritarismo y arbitrariedad de las instituciones militares, policiales y estatales heredadas. Donde el solo hecho de lograr una sociedad más justa y pacífica que se funde en el derecho, la libertad y la igualdad y en que la mayoría de los ciudadanos indígenas alcancen su bienestar, respeto, satisfacción y la realización de la finalidad de sus vidas será un hecho revolucionario.

    La experiencia con Rafael Correa, heredero de la lucha por las 200 millas marítimas que siempre afirmó el Ecuador y el Presidente, quien viene también de una extracción cristiana, liberadora y ecuménica.

    Honduras con una autonomía digna de imitarse, capaz de integrarse al ALBA y respetar la autodeterminación de los pueblos, al establecer relaciones con Cuba, incluso desde los tiempos de Villeda Morales, lo cual habla de un liberalismo socialista, que puede ser un modelo a explorar en América Latina.

    Es en este contexto que el horizonte ético del pensamiento cristiano revolucionario de Monseñor Romero que refiere Funes puede perfectamente ser el fundamento y la fuerza de la actual conciencia histórica que le dé sentido a la política y a la vida humana en América Latina en esta etapa de su transición revolucionaria.

    Mons. Romero, el Arzobispo de El Salvador asesinado el 24 de Marzo -80, una semana antes de su muerte en la Homilía del 4º Domingo de Cuaresma que tituló: “La Reconciliación de los Hombres en Cristo, Proyecto de Verdadera Liberación”, hizo un recorrido bíblico haciendo las siguientes afirmaciones Espirituales y Teológicas.

    He aquí un fragmento literal de su homilía:
    1. “Cuando el Anhelo de Dios por salvarnos se encuentra con la miseria del hombre que se arrepiente, se da entonces el gran abrazo que se llama: La Reconciliación.

    2. En las circunstancias que vivimos de polarización e intransigencia de mucho odio a muerte, y un egoísmo insoportable, ése es un ambiente verdaderamente necesitado como nunca de reconciliación; proseguía Monseñor Romero.

    3. Desde la creación, el Éxodo y toda la historia de Israel caracterizada por el pecado y las infidelidades; el arrepentimiento, los sacrificios, eran a la vez en el fondo un peregrinar y un intento de retornar hacia el edén perdido y por ello una búsqueda religiosa humana de reconciliación con Dios.

    4. Pero solo se puede dar una Reconciliación con Dios, en Jesucristo depositario de su amor y su perdón. Cristo es la presencia de la reconciliación. Dichoso el hombre que encuentra a Cristo, quien revela al Padre porque ha encontrado al Dios que perdona. Pero además este Dios en Cristo vive cerquita de nosotros y Cristo nos da pautas para discernir su presencia: “Tuve hambre y me distes de comer”.

    5. Comer de la tierra, tener tierra es señal de Reconciliación. La tierra es bendición y signo de Dios y por eso gime cuando los injustos la acaparan y no dejan tierra para los demás. No puede la tierra de un país estar en pocas manos, la tierra tiene que darse a todos porque es signo de justicia y reconciliación. No habrá verdadera reconciliación de nuestro pueblo con Dios mientras no haya un justo reparto de la tierra.

    6. Este Dios quiere que los hombres comprendamos que los bienes terrenales hay que usarlos para acercarnos más a Él y para vivir la reconciliación de los hombres entorno a los frutos de la tierra.

    El pecador es el hombre que no encuentra en sí mismo lo que lleva de Dios y por eso vive desordenadamente, prostituyendo todas las cosas, olvidándose que todo viene de Dios. Si se tuviera en cuenta que las haciendas, ganados y demás cosas es Dios quien les da el ser, no se usarían como instrumentos de injusticias, explotación y egoísmo.

    La Reconciliación es el proyecto de Dios para salvar el mundo, no puede haber Reconciliación en el país sino es en Cristo Jesús por ello la Reconciliación es el servicio de la Iglesia al mundo, por eso actuamos como si Dios exhortara por medio nuestro: ¡Reconciliaos con Dios! “Pablo y yo no somos más que instrumento pecadores, pero por medio de nosotros Dios os exhorta a la Reconciliación.

    7. “La Iglesia es misionera de la Reconciliación, tiene que decirles a unos y otros a pesar de sus opciones ideológicas y políticas que los diferencian, ámense y reconcíliense con Dios para que no sientas que tu eres el único dueños de las soluciones; aún en los modos distintos de amar que tenemos para el país, deben de respetarse esas diferencias por el Espíritu de la reconciliación”.

    *Director Área Socio-Religiosa
    Instituto “Martin Luther King”

    Upoli


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    Etiquetas: La fuerza espiritual de la Palabra de Monseñor Oscar A. Romero

    Hay que excomulgar a Jesús



    Diario de mujer

    La Iglesia católica atraviesa una crisis de una amplitud desconocida desde hace muchas décadas. Esta crisis es tan profunda que su credibilidad se ha resquebrajado en todos los círculos: en el de los no católicos, en el de los católicos culturales y en el de los fieles practicantes.
    La Iglesia no es víctima de una agresión exterior: las causas de sus males actuales no provienen de los “enemigos de la fe” ni de los anticlericales. Dos graves cuestiones, que dependen de la responsabilidad de su jerarquía, han actualizado brutalmente sus contradicciones: el levantamiento de la excomunión de cuatro obispos integristas, de los que uno mantiene posturas negacionistas, y la excomunión, casi simultánea, por el arzobispo de Recife, a una madre y a un equipo de médicos tras haber practicado un aborto a una niñita de 9 años embarazada de gemelos, víctima de violaciones, y cuya vida estaba en peligro.

    A esto hay que añadir las declaraciones que Benedicto XVI acaba de realizar en el avión que le llevaba a Africa, el continente más afectado por la pandemia del sida: “No se puede resolver el problema del sida con la distribución de preservativos; al contrario, su utilización agrava el problema.”

    La primera cuestión ha escandalizado sobre todo por las odiosas manifestaciones negacionistas de Mons. Williamson y la triple falta del Vaticano, que no ha informado al papa de declaraciones conocidas por los medios desde noviembre de 2008; que ha promulgado el decreto el 24 de enero cuando dichas manifestaciones figuraban en la primera página de los medios del mundo entero desde el 22 de enero; y, finalmente, por la lentitud de su condenación.

    Pero este levantamiento de excomunión “incondicional”, preámbulo de un proceso de reintegración en la Iglesia, ha preocupado también profundamente a numerosos católicos afectos al concilio Vaticano II (1962-1965) y a sus valores de libertad religiosa y de diálogo con las demás religiones, constantemente negados por los integristas. En la carta a los obispos hecha pública el 12 de marzo, el papa reconoce errores en la gestión del caso Williamson e intenta justificarse sobre el levantamiento de excomunión con el argumento de misericordia: “Quien anuncia a Dios como amor llevado “hasta el extremo”, debe dar testimonio del amor: dedicarse con amor a los que sufren.”

    Se puede entender que, en nombre del mensaje evangélico, el papa quiera perdonar y dar una nueva oportunidad a unas ovejas extraviadas que, sin embargo, mantienen posturas extremistas e intolerantes desde hace años. Pero entonces ¿por qué la Iglesia sigue prohibiendo la comunión a los divorciados que se han vuelto a casar? ¿Por qué condena con semejante dureza a los próximos de una niñita violada que le han salvado la vida al realizarle el aborto? ¿La misericordia hay que aplicarla sólo a los integristas? ¿Y cómo se puede considerar la violación de una niña como menos grave que un aborto, que además se ha realizado con el fin de salvarle la vida?

    El escándalo es tal que muchos obispos franceses se han posicionado para condenar una decisión inicua que va no sólo contra la moral común, sino que también contradice el mensaje evangélico. Baste con citar el episodio en que Jesús se niega a condenar a una mujer adúltera que, según la ley, debe ser lapidada, y espeta a los ultralegalistas de la época: “El que no haya pecado nunca, que lance la primera piedra” (Juan, 8 ). Él mismo transgredió muchas veces la ley religiosa. Dostoievski había imaginado que si Jesús hubiera venido a la España de Torquemada, le habrían condenado a la hoguera por haber defendido la libertad de conciencia. Nos preguntamos si, en la Iglesia de Benedicto XVI, no habría sido excomulgado por haber predicado el amor por encima de la ley.

    Nadie pide a la Iglesia que renuncie a exponer sus convicciones. Pero lo que es inadmisible es la manera teórica y a veces brutal que utiliza la jerarquía para reafirmar la norma, cuando lo que hay son situaciones concretas, singulares y complejas.

    Como lo subrayaba Mons. Yves Paternôtre, obispo de la misión de Francia, la decisión de excomunión pronunciada por el arzobispo de Recife, confirmada por Roma, “es un desafío a la práctica pastoral tradicional de la Iglesia católica que consiste en escuchar a las personas en dificultad, en acompañarlas y, en cuestiones de moral, tener en cuenta el ‘mal menor’”. Se puede decir lo mismo para la lucha contra el sida. El uso del preservativo no es sin duda la solución ideal, pero, de hecho, sigue siendo la mejor defensa contra la propagación de la epidemia para todos aquellos que tienen dificultades para vivir en la abstinencia y la fidelidad defendidas por la Iglesia. Los sacerdotes africanos saben algo de eso.

    La historia de la Iglesia está marcada por esta tensión permanente entre la fidelidad al mensaje de compasión de su fundador con toda persona, y la actitud de sus dirigentes que a menudo acaban por perder de vista este mensaje para privilegiar el interés de la institución -convertida en un fin en sí- o encerrarse en un juridicismo puntilloso, absurdo y deshumanizante.

    El pontificado de Juan Pablo II estuvo marcado por el sello de una profunda ambigüedad: intransigente y tradicionalista en el plano moral y doctrinal, fue también un hombre de diálogo y cordial, que multiplicó los gestos elocuentes para con los humildes y las demás religiones. Benedicto XVI no es más que el heredero de la corriente conservadora de su predecesor. Y ya no hay en la Iglesia Abbés Pierre ni Sor Emmanuelles, esos “creyentes creíbles”, con ascendiente para enfrentarse a decisiones dogmáticas deshumanizantes, desempeñando así un papel catártico y sirviendo a la vez como mediadores entre los fieles y la institución.

    Un cisma silencioso amenaza a la Iglesia a su izquierda, tan grave como el de los tradicionalistas. Benedicto XVI quería reevangelizar Europa. No habrá conseguido, quizá, más que reconquistar un puñado de integristas, en detrimento de la pérdida de numerosos fieles anclados en los valores evangélicos e individuos en búsqueda de sentido a quienes Roma parece no saber ofrecer más que dogmas y normas.

    París, Le Monde, 19.03.09

    Frédéric Lenoir es filósofo y escritor, director de Le Monde des Religions y autor de Le Christ pholosophe, 2007.

    [Traducción de Maite Lesmes]


    TEXTUAL ATRIO.ORG|


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    Etiquetas: Diario de mujer, Iglesia católica, Iglesia y sociedad, Jesuscristo

    23 de marzo de 2009

    ¿Quo vadis, Papa Ratzinger

    Hay en la historia de la humanidad numerosos casos de prometedoras biografías, de ilusionantes carreras políticas, de sugerentes trayectorias personales, que se han venido al traste por unas torpes declaraciones o una frase inadecuada. Y mucho nos tememos que las irresponsables declaraciones del Papa Benedicto XVI sobre que los preservativos aumentan el riesgo del SIDA, realizadas para más INRI durante su gira por África, van a pasar una elevada factura a un prelado que creía vivir todavía del prestigio que había acumulado como teólogo católico en su época anterior. Y hay que decir también que, si analizamos algunas de sus decisiones y declaraciones de los últimos meses, "el muchacho ya apuntaba maneras" y que disparates como la frase dicha en Camerún, eran previsibles y, de alguna manera, cuestión de tiempo.

    FRANCISCO REY MARCOS*


    Primero fueron sus distancias y pudores para cualquier condena del régimen nazi y sus florituras intelectuales para no hacer una clara crítica del genocidio contra los judíos. Posición comprensible si uno explora en las veleidades autoritarias de su juventud, y en su vinculación con las juventudes hitlerianas en su mocedad. Por ello, en ese tema contó con cierta comprensión e indulgencia pública y mediática, pues difícilmente podía hacérsele responsable de acontecimientos históricos que simplemente le tocó vivir sin mayor protagonismo.Las cosas se fueron complicando cuando el pasado 21 de enero, desde su puesto de sumo pontífice de la Iglesia, tomó la decisión de perdonar a cuatro obispos "lefebvrianos", hiperreaccionarios, enemigos incluso del Concilio Vaticano II, entre los cuales se encontraba el negacionista británico Richard Williamson, que no ha ocultado nunca su simpatía por el régimen nazi y su relativización de las masacres cometidas en los campos de exterminio.
     Este perdón a obispos que se manifiestan en contra del diálogo religioso y que son abiertamente injuriosos contra los musulmanes o el judaísmo, le valieron al Papa duras críticas de sus propios compatriotas, como la canciller Angela Merkel, y el que muchos medios de comunicación rompieran la prudencia con la que anteriormente habían tratado al prelado. Con ironía, el Suddeutsche Zeitung, titulaba "Podría haber sido el Obama del catolicismo, pero se está demostrando como su Bush". Frase que muchos calificaron como demasiado optimista en su primera parte y que se quedaba corta en la segunda. A nadie se escapa que Williamson había sido excomulgado por Juan Pablo II que, como ciudadano de origen polaco, había conocido en carne propia las atrocidades nazis. Y ahora un alemán, perdonaba a Williamson. Y como suele suceder, el Vaticano ha tratado de explicar este error por problemas de comunicación interna y por cierto descontrol de algunos prelados como el cardenal colombiano Dario Castrillón.
    El segundo caso que ha ido demostrando recientemente el profundo reaccionarismo del vigente Papa y su falta de tacto y sensibilidad pública, ha sido el llamado "caso Eluana Englaro" que ha tenido a la opinión pública italiana en vilo durante estos últimos meses y que, afortunadamente, acabó con la muerte de Eluana el pasado febrero, tras haber pasado más de 17 años en estado de muerte cerebral, y con su padre solicitando que se pusiera fin a ese drama. En este caso, Ratzinger tomó partido públicamente a favor de las tesis que defendía el Primer ministro italiano Silvio Berlusconi de prolongar la vida de la mujer, no desmarcándose, ni tan siquiera un poco, del obsceno aprovechamiento mediático que hizo el mandatario italiano. 

    Muchos vieron en esta falta de distanciamiento del Vaticano respecto del líder italiano un grave error.
    Y con estos toques de atención, o con la negativa del Vaticano a apoyar la declaración de la ONU sobre derechos de los homosexuales, que recuerda lo que dijo Ratzinger siendo cardenal sobre que la homosexualidad supone "una tendencia hacia un mal moral intrínseco", llegan las declaraciones del Papa sobre los preservativos y el SIDA, que han merecido la condena unánime de la comunidad científica y de numerosos políticos y líderes sociales.
    La frase no pasaría de ser una muestra más de lo retrógrado de la jerarquía eclesiástica, si no fuera por que se produce en un continente, África, en el que millones de personas sufren la lacra de la pandemia del VIH cada año, y en unos momentos en los que el uso de los preservativos, junto a otras medidas profilácticas, paliativas y terapéuticas, están comenzando a dar buenos resultados.
    La irresponsabilidad de las declaraciones y sus efectos merecerían una disculpa rápida por parte del pontífice. Que esperemos llegue antes de la que sus predecesores pidieron por la condena a Galileo Galilei, o el papel de la Iglesia respecto a la esclavitud, que tan sólo llegaron con unos siglos de retraso. En África, además, la Iglesia Católica tiene también pendiente la petición de perdón por su papel durante y después del genocidio ruandés de 1994. Pero lejos de la disculpa, en este caso, se ha culpado al mensajero y, como siempre, se ha responsabilizado a los medios de comunicación de no entender y tergiversar los mensajes.

    Al antiguo cardenal Joseph Ratzinger se le ha acabado ya el beneficio de la duda, o la confianza que inspiraba en ciertos sectores cultivados de la Iglesia, por su innegable capacidad intelectual, o sus profundos conocimientos teológicos. Y, al menos, debería tener más cuidado en elegir a sus colaboradores y leer antes los discursos que le preparan. Y, sino, debería considerar con seriedad la sugerencia del también teólogo alemán Hans Küng y renunciar a su cargo.

    *Francisco Rey Marcos es Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH).


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    Etiquetas: Benedicto, Berlusconi, condón, homosexualidad, nazi, Papa, preservativo, prevención, sida, Vaticano, VIH, Williamson, África

    21 de marzo de 2009

    La fuerza espiritual de la Palabra de Monseñor Oscar A. Romero


    Admiro a este hombre : Oscar A. Romero.

    Porque no seguir confesando que todavía lo estoy descubriendo.
    Comparto la fuerza espiritual de la Palabra de Monseñor un santo de nuestra América morena... Carolonline a veces santa y otras pecadora

    Mons. Romero presente en sus palabras
    La Iglesia: una, santa, católica, apostólica… y perseguida
    La persecución es algo necesario en la Iglesia. ¿Saben porqué? Porque la verdad siempre es perseguida.


    JESUCRISTO lo dijo: «Si a mí me persiguieron, también os perseguirán a vosotros». Y por eso, cuando un día le preguntaron al Papa León XIII, aquella inteligencia maravillosa de principios de nuestro siglo, cuáles son las notas que distinguen a la Iglesia católica verdadera, el Papa dijo ya las cuatro conocidas: una, santa, católica y apostólica. «Agreguemos otras -les dice el Papa-, perseguida». No puede vivir la Iglesia que cumple con su deber sin ser perseguida (29.5.77).

    La Palabra de Dios en nuestra propia conciencia
    Vivimos muy afuera de nosotros mismos. Son pocos los hombres que de veras entran dentro de sí, y por eso hay tantos problemas. En el corazón de cada ser humano hay como una pequeña celda íntima, donde Dios baja a platicar a solas con el ser humano. Y es allí donde la persona decide su propio destino, su propio papel en el mundo. Si cada hombre o mujer, de los que estamos tan emproblemados, en este momento entráramos en esta pequeña celda y, desde allí, escucháramos la voz del Señor, que nos habla en nuestra propia conciencia, cuánto podríamos hacer cada uno de nosotros por mejorar el ambiente, la sociedad, la familia en que vivimos (10,7.1977).

    Dios no camina sobre charcos de sangre
    Dios no camina por allí, sobre charcos de sangre y de torturas. Dios camina sobre caminos limpios de esperanza y de amor (7.8.1977).

    Yo se que he caído mal a mucha gente
    Si uno vive un cristianismo que es muy bueno, pero que no encaja con nuestro tiempo, que no denuncia las injusticias, que no proclama el reino de Dios con valentía, que no rechaza el pecado de los hombres, que consiente, por estar bien con ciertas clases, los pecados de esas clases, no está cumpliendo su deber, está pecando, está traicionando su misión. La Iglesia está puesta para convertir a las personas, no para decirles que está bien todo lo que hacen; y por eso, naturalmente, cae mal. Todo aquél que nos corrige, nos cae mal. Yo sé que he caído mal a mucha gente, pero sé que he caído muy bien a todos aquéllos que buscan sinceramente la conversión de la Iglesia (21.8. 1977).

    Esta es la Iglesia que yo quiero
    Ahora la Iglesia no se apoya en ningún poder, en ningún dinero. Hoy la Iglesia es pobre. Hoy la Iglesia sabe que los poderosos la rechazan, pero que la aman los que sienten en Dios su confianza. Esta es la Iglesia que yo quiero. Una Iglesia que no cuente con los privilegios y las valías de las cosas de la tierra. Una Iglesia cada vez más desligada de las cosas terrenas, humanas, para poderlas juzgar con mayor libertad desde su perspectiva del Evangelio, desde su pobreza (28.8.77).

    La riqueza un ídolo que mata
    ¿Qué otra cosa es la riqueza cuando no se piensa en Dios? Un ídolo de oro, un becerro de oro. Y lo están adorando, se postran ante él, le ofrecen sacrificios. ¡Qué sacrificios enormes se hacen ante la idolatría del dinero! No sólo sacrificios, sino iniquidades. Se paga para matar. Se paga el pecado. Y se vende. Todo se comercializa. Todo es lícito ante el dinero (11 9.77).

    Me glorío de estar en medio de mi pueblo
    Es cierto que me he andado yo por El Jicarón, por El Salitre y muchos otros cantones; y me glorío de estar en medio de mi pueblo y sentir el cariño de toda esa gente que mira en la Iglesia, a través de su obispo, la esperanza (25.9.77).

    Es necesario hacerse racional y atender la voz de Dios
    Los corazones no quieren oír ni aunque sea un muerto el que les venga a decir: estamos muy mal en El Salvador. Esta figura tan fea de nuestra patria no es necesario pintarla bonita allá afuera. Hay que hacerla bonita aquí adentro, para que resulte bonita allá afuera también. Pero mientras haya madres que lloran la desaparición de sus hijos, mientras haya torturas en nuestros centros de seguridad, mientras haya abuso de sibaritas en la propiedad privada, mientras haya ese desorden espantoso, hermanos, no puede haber paz, y seguirán sucediendo los hechos de violencia y sangre. Con represión no se acaba nada. Es necesario hacerse racional y atender la voz de Dios, y organizar una sociedad más justa, más según el corazón de Dios (25.9.77).

    Biblia y signos de los tiempos
    Además de la lectura de la Biblia, que es Palabra de Dios, un cristiano fiel a esa Palabra tiene que leer también los signos de los tiempos, los acontecimientos, para iluminarlos con esa Palabra (30.10.77).

    Un lenguaje que siembra esperanza
    Ayer supe allá, por Santiago de María, que ya, según algunos amigos míos, yo he cambiado, que yo ahora predico la revolución, el odio, la lucha de clases, que soy comunista. A ustedes les consta cuál es el lenguaje de mi predicación. Un lenguaje que quiere sembrar esperanza, que denuncia, sí, las injusticias de la tierra, los abusos del poder, pero no con odio, sino con amor, llamando a conversión (6.11.77).

    Cómo saber si soy cristiano
    Hermanos, ¿quieren saber si su cristianismo es auténtico? Aquí está la piedra de toque. ¿Con quiénes estás bien? ¿Quiénes te critican? ¿Quiénes no te admiten? ¿Quiénes te halagan? Conoce allí que Cristo dijo un día: No he venido a traer la paz sino la división, y habrá división hasta en la misma familia, porque unos quieren vivir más cómodamente, según los principios del mundo, del poder y del dinero, y otros, en cambio, han comprendido el llamamiento de Cristo y tienen que rechazar todo lo que no puede ser justo en el mundo (13.11.77).

    La Palabra lleva la fuerza de la verdad
    La Palabra es fuerza. La Palabra, cuando no es mentira, lleva la fuerza de la verdad. Por eso hay tantas palabras que no tienen fuerza ya en nuestra patria, porque son palabras mentira, porque son palabras que han perdido su razón de ser (25.11.77).

    Queremos ser la Iglesia que lleva el Evangelio auténtico
    Un Evangelio que no tiene en cuenta los derechos de los hombres, un cristianismo que no construye la historia de la tierra, no es la auténtica doctrina de Cristo, sino simplemente instrumento del poder. Lamentamos que en algún tiempo nuestra Iglesia también haya caído en ese pecado; pero queremos revisar esta actitud y, de acuerdo con esa espiritualidad auténticamente evangélica, no queremos ser juguete de los poderes de la tierra, sino que queremos ser la Iglesia que lleva el Evangelio auténtico, valiente, de nuestro Señor Jesucristo, aun cuando fuera necesario morir como Él, en una cruz (27.11.77).

    La Iglesia espera una liberación cósmica
    La liberación que la Iglesia espera es una liberación cósmica. La Iglesia siente que es toda la naturaleza la que está gimiendo bajo el peso del pecado. ¡Qué hermosos cafetales, qué bellos cañales, qué lindas algodoneras, qué fincas, qué tierras, las que Dios nos ha dado! ¡Qué naturaleza más bella! Pero cuando la vemos gemir bajo la opresión, bajo la iniquidad, bajo la injusticia, bajo el atropello, entonces duele a la Iglesia y espera una liberación que no sea sólo el bienestar material, sino que sea el poder de un Dios que librará de las manos pecadoras de los hombres una naturaleza que, junto con los hombres redimidos, va a cantar la felicidad en el Dios liberador (11.12.77).

    Hay muchos templos, pero lo que importa son ustedes
    Hermanos, no contemos la Iglesia por la cantidad de gente, ni contemos la Iglesia por sus edificios materiales. La Iglesia ha construido muchos templos, muchos seminarios. Lo que importa son ustedes, las personas, los corazones, la gracia de Dios dándoles la verdad y la vida de Dios. No se cuenten por muchedumbres, cuéntense por la sinceridad del corazón con que siguen esta verdad y esta gracia de nuestro Divino Redentor (19.12.77).



    1978

    La Iglesia no quiere masa, quiere pueblo
    Quiere Dios salvarnos en pueblo. No quiere una salvación aislada. De ahí que la Iglesia de hoy, más que nunca, está acentuando el sentido de pueblo. Y por eso la Iglesia sufre conflictos. Porque la Iglesia no quiere masa, quiere pueblo. Masa es el montón de gente cuanto más adormecidos, mejor; cuanto más conformistas, mejor. La Iglesia quiere despertar en las personas el sentido de pueblo (5.1.78),

    Cómo saber si Dios está cerca de nosotros
    Hay un criterio para saber si Dios está cerca de nosotros o está lejos: todo aquél que se preocupa del hambriento, del desnudo, del pobre, del desaparecido, del torturado, del prisionero, de toda esa carne que sufre, tiene cerca a Dios. «Clamarás al Señor y te escuchará». La religión no consiste en mucho rezar. La religión consiste en esa garantía de tener a mi Dios cerca de mí porque le hago el bien a mis hermanos. La garantía de mi oración no es el mucho decir palabras, la garantía de mi plegaria está muy fácil de conocer: ¿cómo me porto con el pobre? Porque allí está Dios (5.2.78).

    Yo les había dicho que se amaran como yo los amo
    Esta es la gran enfermedad del mundo de hoy: no saber amar. Todo es egoísmo, todo es explotación del hombre por el hombre. Todo es crueldad, tortura. Todo es represión, violencia. Se queman las casas del hermano, se aprisiona al hermano y se le tortura. ¡Se hacen tantas groserías de hermanos contra hermanos! Jesús, ¡cómo sufrirás esta noche al ver el ambiente de nuestra patria de tantos crímenes y tantas crueldades! Me parece mirar a Cristo entristecido desde la mesa de su Pascua mirando a El Salvador y diciendo: y yo les había dicho que se amaran como yo los amo (23.3.78).

    La iglesia no puede ser sorda ni muda al clamor de los oprimidos
    La Iglesia no puede ser sorda ni muda ante el clamor de millones de hombres que gritan liberación, oprimidos de mil esclavitudes. Pero les dice cuál es la verdadera libertad que debe buscarse: la que Cristo ya inauguró en esta tierra al resucitar y romper las cadenas del pecado, de la muerte y del infierno. Ser como Cristo, libres del pecado, es ser verdaderamente libres con la verdadera liberación. Y aquél que con esta fe puesta en el resucitado trabaje por un mundo más justo, reclame contra las injusticias del sistema actual, contra los atropellos de una autoridad abusiva, contra los desórdenes de los hombres explotando a los hombres, todo aquél que lucha desde la resurrección del gran libertador, sólo ése es auténtico cristiano (26.3.78).

    ¿Qué Evangelio es ése?
    Eso quiere la Iglesia: inquietar las conciencias, provocar crisis en la hora que se vive. Una Iglesia que no provoca crisis, un Evangelio que no inquieta, una Palabra de Dios que no levanta roncha -como decimos vulgarmente-, una palabra de Dios que no toca el pecado concreto de la sociedad en que está anunciándose, ¿qué Evangelio es ése? Consideraciones piadosas muy bonitas que no molestan a nadie, y así quisieran muchos que fuera la predicación. Y aquellos predicadores que por no molestarse, por no tener conflictos y dificultades evitan toda cosa espinosa, no iluminan la realidad en que se vive…El Evangelio valiente es la buena nueva que vino a quitar los pecados del mundo (16.4.78).

    Víctimas del dios Moloc, insaciable de poder y de dinero
    Tenemos que lamentar esta semana también la muerte de dos policías. Son hermanos nuestros. Ante el atropello y la violencia, jamás he parcializado mi voz. Me he puesto, con compasión de Cristo, al lado del muerto, de la víctima, del que sufre, y he pedido que oremos por ellos, y nos unimos en solidaridad de dolor con sus familias. He dicho que dos policías que mueren, son dos víctimas más de la injusticia de nuestro sistema que, denunciaba el domingo pasado, entre sus crímenes más grandes logra confrontar a nuestros pobres. Policías y obreros o campesinos pertenecen todos a la clase pobre. La maldad del sistema en lograr el enfrentamiento de pobre contra pobre. Dos policías muertos son dos pobres que han sido víctimas de otros tal vez pobres también, y que en todo caso son víctimas de ese dios Moloc, insaciable de poder, de dinero, que con tal de mantener sus situaciones injustas no le importa la vida ni del campesino, ni del policía, ni del guardia, sino que lucha por la defensa de un sistema lleno de pecado (30.4.78).

    La verdad no produce dinero sino amarguras
    ¡Lástima tantas plumas vendidas, tantas lenguas que a través de la radio se alimentan de la calumnia porque es la que produce! La verdad muchas veces no produce dinero sino amarguras. Pero más vale ser libre en la verdad que tener mucho dinero en la mentira (7.5.78)

    Ateo no es sólo el marxismo, sino sobre todo el capitalismo
    Un pueblo, un hombre, donde la ternura de Dios se ha disipado, donde interesa que no exista Dios para hacer injusticias, para cometer el pecado que Dios castiga, es inspiración de un ateísmo práctico. Y por eso, ateo no sólo es el marxismo, ateo práctico es también el capitalismo. Ese endiosar el dinero, ese idolatrar el poder, ese poner ídolos falsos para sustituir al Dios verdadero. Vivimos tristemente en una sociedad atea (21.5.78).

    Muchas veces hemos hecho de nuestro culto un negocio
    ¡Cuántas fachadas de piedad, por dentro no son más que ateísmo! ¡Cuántas formas de rezos, cuántas prácticas religiosas meramente exteriores, rituales, legalistas! ¡No son el culto que Dios quiere! Y aquí no importa que arrasemos en esta acusación a nosotros mismos, los ministros sagrados, que muchas veces hemos hecho de nuestro culto un negocio, y puede entrar el Señor con el látigo en el templo: Mi casa es casa de oración y ustedes la han hecho cueva de ladrones (21.5.78).

    Hay muchos que comulgan y son idólatras
    Un cristiano que se alimenta en la comunión eucarística, donde su fe le dice que se une a la vida de Cristo, ¿cómo puede vivir idólatra del dinero, idólatra del poder, idólatra de sí mismo, el egoísmo? ¿Cómo puede ser idólatra un cristiano que comulga? Pues queridos hermanos, hay muchos que comulgan y son idólatras (28.5.78).

    El dios dinero, el dios poder, el dios lujo
    La denuncia de la idolatría ha sido siempre la misión de los profetas y de la Iglesia. Ya no es el dios Baal, pero hay otros ídolos tremendos de nuestro tiempo: el dios dinero, el dios poder, el dios lujo, el dios lujuria. ¡Cuántos dioses entronizados en nuestro ambiente! Y la voz de Oseas tiene actualidad también ahora para decirle a los cristianos: No mezclen con la adoración del verdadero Dios esas idolatrías. No se puede servir a dos señores: al Dios verdadero y al dinero. Se tiene que seguir a uno sólo (11.6.78).

    Que la Iglesia retome la Biblia y la haga Palabra viva
    La Biblia sola no basta. Es necesario que la Biblia, la Iglesia la retome y vuelva a hacerla Palabra viva. No para repetir al pie de la letra salmos y parábolas, sino para aplicarla a la vida concreta de la hora en que se predica esa Palabra de Dios. La Biblia es como la fuente donde esa revelación, esa palabra de Dios, está guardada. Pero de qué sirve la fuente por más límpida que sea, si no la vamos a tomar en nuestros cántaros y llevarla a las necesidades de nuestros hogares. Una Biblia que solamente se usa para leerla y vivir materialmente apegados a tradiciones y costumbres de los tiempos en que se escribieron esas páginas, es una Biblia muerta. Eso se llama biblismo, no se llama revelación de Dios (16.7.78).

    Ustedes son para mi la inspiración del Espíritu Santo
    No sólo el predicador enseña, el predicador aprende. Ustedes me enseñan. La atención de ustedes es para mí también inspiración del Espíritu Santo. El rechazo de ustedes sería para mí también rechazo de Dios…Gracias a Dios que la Iglesia en El Salvador todavía puede hablar. Pero que no se trate de apagar esta voz; porque si habla, tiene que decir la verdad, y si no, mejor no hablar (16.7.78).

    ¡Cómo es posible pasar toda la vida sin pensar en Dios!
    El hombre es el otro yo de Dios. Nos ha elevado para poder platicar y compartir con nosotros sus alegrías, sus generosidades, sus grandezas. Qué interlocutor más divino. ¡Cómo es posible que los hombres podamos vivir sin orar! ¡Cómo es posible que el hombre y la mujer puedan pasarse toda su vida sin pensar en Dios! ¡Tener vacía esa capacidad de lo divino y no llenarla nunca! (13.8.78).

    Cristo desborda la Iglesia
    Dios está en Cristo y Cristo está en la Iglesia. Pero Cristo desborda la Iglesia. Es decir, la Iglesia no puede pretender tener del todo a Cristo, al modo de decir: sólo los que están en la Iglesia son cristianos. Hay muchos cristianos de alma que no conocen la Iglesia, pero que tal vez son más buenos que los que pertenecen a la Iglesia. Cristo desborda la Iglesia, como cuando se mete un vaso en un pozo abundante de agua, el vaso está lleno de agua pero no contiene todo el pozo, hay mucha agua fuera del vaso... Para quienes se sienten orgullosos vanamente de la institución Iglesia, sepan que podemos decir: allí no son todos los que están ni están todos los que son. No están todos los que son, hay muchos cristianos que no están en nuestra Iglesia. Bendito sea Dios, que hay mucha gente buena, buenísima, fuera de los confines de la institución Iglesia… (13.8.78).

    Yo estudio la Palabra de Dios y miro a mi pueblo
    Vean cuál es mi oficio y cómo lo estoy cumpliendo: estudio la Palabra de Dios que se va a leer el domingo, miro a mi alrededor, a mi pueblo, lo ilumino con esta Palabra y saco una síntesis para podérsela transmitir, y hacerlo -a este pueblo- luz del mundo, para que no se deje guiar por los criterios de las idolatrías de la tierra. Y por eso, naturalmente, que los ídolos de la tierra sienten un estorbo en esta palabra y les interesaría mucho que la destituyeran, que la callaran, que la mataran. Suceda lo que Dios quiera, pero su palabra -decía san Pablo- no está amarrada. Habrá profetas, sacerdotes o laicos, -ya los hay abundantemente- que van comprendiendo lo que Dios quiere por su Palabra para nuestro pueblo (20.8.78).

    Despertar el sentido espiritual de la vida
    Esta es la misión de la Iglesia: despertar, como lo estoy haciendo en este momento, el sentido espiritual de su vida, el valor divino de sus acciones humanas. No pierdan eso, queridos hermanos. Esto es lo que la Iglesia ofrece a las organizaciones, a la política, a la industria, al comercio, al jornalero, a la señora del mercado, a todos lleva la Iglesia este servicio de promover el dinamismo espiritual (20.8.78).

    Los pies en la tierra y el corazón lleno de Evangelio
    La Iglesia no tiene un afán, una pretensión de estar aquí sólo hablando por denunciar. ¡Yo soy el que siento, más que todos, la repugnancia de estar diciendo estas cosas! Pero siento que es mi deber, que no es una espectacularidad, sino simplemente una verdad. Y la verdad es la que tenemos que ver con los ojos bien abiertos y los pies bien puestos en la tierra, pero el corazón bien lleno de Evangelio y de Dios, para buscarle soluciones, no a inmediatismos violentos, tontos y crueles y criminales, sino la solución de la justicia. Sólo la justicia puede ser la raíz de la paz (27.8.78).

    Ustedes que creen que estoy predicando la violencia
    Queridos hermanos, sobre todo ustedes mis queridos hermanos que me odian, ustedes mis queridos hermanos que creen que yo estoy predicando la violencia, y me calumnian y saben que no es así, ustedes que tienen las manos manchadas de crimen, de tortura, de atropello, de injusticia: ¡conviértanse! Los quiero mucho, me dan lástima, porque van por caminos de perdición (10.9.78).

    Comunidades Eclesiales de Base
    ¡Cómo no me va a llenar el corazón de esperanza una Iglesia donde florecen las Comunidades Eclesiales de Base! ¡Y por qué no voy a pedir a mis queridos hermanos sacerdotes que hagan florecer comunidades por todas partes, en los barrios, en los cantones, en las familias! (10.9.78)

    Triste es la Palabra del sacerdote que ha perdido credibilidad
    El bienestar de la Iglesia trae relajamiento. Los sacerdotes que se sienten muy bien en sus parroquias, ¡mucho cuidado! Los cristianos que sienten que el Evangelio no les molesta, ¡mucho cuidado! A este bienestar del culto sin compromiso se refiere la profecía tremenda de Malaquías: «Ahora os toca a vosotros, sacerdotes. Os apartasteis del camino, habéis hecho tropezar a muchos en la ley. Yo os haré despreciables, viles ante el pueblo». No hay cosa peor que un mal sacerdote; si la sal se vuelve insípida, para qué sirve; ya -decía Cristo- nada más para echarla al suelo y que la pise la gente. ¡Qué triste es la Palabra del sacerdote cuando ha perdido la credibilidad! Lata que suena. «No haber guardado mis caminos. Os fijáis en las personas, al aplicar la ley». Si es don fulanito, si es doña fulana, con mucho gusto. Si es un pobrecito despreciable, ni caso se le hace. La Iglesia de los pobres es un criterio de autenticidad porque no es una Iglesia clasista. No quiere decir desprecio a los ricos, sino decirle a los ricos que si no se hacen como pobres en el corazón no podrán entrar en el Reino de los Cielos. El verdadero predicador de Cristo es Iglesia de los pobres para encontrar en la pobreza, en la miseria, en la esperanza del que reza en el tugurio, en el dolor, en el no ser oído, un Dios que oye, y solamente acercándose a esa voz se puede sentir también a Dios. «Os fijáis en las personas al aplicar la ley». ¡Qué bien lo decía el campesino: la ley es como la culebra, sólo muerde a los que andan descalzos! (5.11.78)

    Para escuchar el Evangelio hay que hacerse pobre
    Cuando hablamos de la Iglesia de los pobres no estamos haciendo una dialéctica marxista, como si la otra fuera la Iglesia de los ricos. Lo que estamos diciendo es que Cristo, inspirado en el Espíritu de Dios, dijo: «Me ha enviado el Señor para evangelizar a los pobres» -palabras de la Biblia- para decir que para escucharlo, es necesario hacerse pobre (3.12.78).

    Trabajo por el Reino de Dios se da también fuera de la Iglesia
    Fuera de la Iglesia toda persona que lucha por la justicia, toda persona que busca reivindicaciones justas en un ambiente injusto, está también trabajando por el Reino de Dios, y puede ser que no sea cristiano. La Iglesia no abarca todo el reino de Dios. El Reino de Dios está más afuera de las fronteras de la Iglesia y, por lo tanto, la Iglesia aprecia todo aquello que sintoniza con su lucha por implantar el Reino de Dios. Una Iglesia que trata solamente de conservarse pura, incontaminada, eso no sería Iglesia de servicio de Dios a los hombres (3.12.78).

    Soy un hombre frágil
    Yo siento que hay algo nuevo en la arquidiócesis. Soy un hombre frágil, limitado, y no sé qué es lo que está pasando, pero sí sé que Dios lo sabe. Y mi papel como Pastor es esto que dice hoy san Pablo: «No extingáis el Espíritu Santo». Si con un sentido de autoritarismo yo le digo a un sacerdote: ¡no hagas eso!; o a una comunidad cristiana: ¡no vayan por ahí!, y me quiero constituir como que yo fuera el Espíritu Santo y voy a hacer una Iglesia a mi gusto, estaría extinguiendo el Espíritu (17.12.78).

    María es la ternura que busca angustiada una solución
    María es la expresión de la necesidad de los salvadoreños. María es la expresión de la angustia de los que están en la cárcel. María es el dolor de las madres que han perdido a sus hijos y nadie les dice dónde están. María es la ternura que busca angustiada una solución. María está en nuestra patria como en un callejón sin salida, pero esperando que Dios ha de venir a salvarnos. Ojalá imitáramos a esta pobre de Yahvé y sintiéramos que sin Dios no podemos nada, que Dios es esperanza de nuestro pueblo, que sólo Cristo, el Divino Salvador, puede ser el salvador de nuestra patria (24.12.78).

    La Iglesia de los pobres
    La Iglesia se predica desde los pobres y no nos avergonzamos nunca de decir: la Iglesia de los pobres, porque entre los pobres quiso poner Cristo su cátedra de redención (24.12.78).

    Ser humanos, para ser cristianos
    Antes de ser un cristiano tenemos que ser muy humanos. Quizá porque muchas veces se quiere construir lo cristiano sobre bases falsas humanas, tenemos los falsos humanos y los falsos cristianos. El beato es un falso cristiano, que no es tampoco humano. Muchos que ahora defienden -dicen- la religión, no son ni hombres siquiera, mucho menos cristianos. Me río yo de esas defensas interesadas del cristianismo: «auténticos católicos». ¿Con qué derecho se llaman auténticos católicos, si no son ni siquiera hombres que sepan adorar al verdadero Dios, y están de rodillas, idólatras, ante las cosas de la tierra? (31.12.78).



    1979

    No me interesa mi seguridad personal
    Muchas gracias, señor presidente, por escucharme. Pero también quiero agradecerle el haber ofrecido proporcionarme protección si yo se la solicitaba. Se lo agradezco, pero quiero repetir aquí mi posición: que no busco yo nunca mis ventajas personales, sino que busco el bien de mis sacerdotes y de mi pueblo... Antes de mi seguridad personal, yo quisiera seguridad y tranquilidad para 108 familias y desaparecidos, para todos los que sufren. Un bienestar personal, una seguridad de mi vida no me interesa mientras mire en mi pueblo un sistema económico, social y político que tiende cada vez más a abrir esas diferencias sociales (14.1.79).
    Yo les quiero repetir lo que dije otra vez: ‘El pastor no quiere seguridad, mientras no le den seguridad a su rebaño ’ (22.7.79).

    La Iglesia está con el pueblo
    Fíjense que el conflicto no es entre la Iglesia y el gobierno. Es entre gobierno y pueblo. La Iglesia está con el pueblo y el pueblo está con la Iglesia, ¡gracias a Dios! (21.1.79).

    Sobran los falsos profetas
    Los hechos concretos Dios no los desprecia. Querer predicar sin referirse a la historia en que se predica no es predicar el Evangelio. Muchos quisieran una predicación tan espiritualista que dejara conformes a los pecadores, que no les dijera nada a los idólatras, a los que están de rodillas ante el dinero y ante el poder. Una predicación que no denuncia las realidades pecaminosas en las que se hace la reflexión evangélica no es Evangelio. Sobran aduladores, sobran falsos profetas, sobran –en tiempos conflictivos como los nuestros- quienes tienen su pluma pagada y su palabra vendida. Pero no es ésa la verdad (18.2.79).

    Una Evangelización comprometida y sin miedo
    Si nuestra arquidiócesis se ha convertido en una diócesis conflictiva, no les quepa duda, es por su deseo de fidelidad a esta evangelización nueva, que del Concilio Vaticano II para acá y en las reuniones de obispos latinoamericanos, están exigiendo que tiene que ser una evangelización muy comprometida, sin miedo. Evangelización exigente que señala peligros y que renuncia a privilegios, y que no le tiene miedo al conflicto cuando ese conflicto lo provoca nada más que la fidelidad al Señor (22.4.79).

    El imperio del infierno
    La muerte es signo de pecado, cuando la produce el pecado tan directamente como entre nosotros: la violencia, el asesinato, la tortura donde se quedan tantos muertos, el machetear y tirar al mar, el botar gente. ¡Todo esto es el imperio del infierno! ¡Son del diablo los que hacen la muerte! Lo llevan a cabo los que le pertenecen al diablo. Colaboradores, agentes del demonio. Impostores de algo extraño que no cabe en el plan de Dios. Por eso la Iglesia no se cansará de denunciar todo aquello que produce muerte. La muerte, aun la muerte natural, es producto y consecuencia del pecado (1.7.79).

    La Evangelización auténtica no depende del poder
    La pobreza de la Iglesia será más auténtica y eficaz cuando de veras no dependa ni busque el socorro de los poderosos,‘ el amparo de los poderes ’; no haga consistir la evangelización en tener poder, sino en ser evangélica y santa; en apoyarse en el pobre que con su pobreza enriquece” (10.7.79).

    Edificios construidos con sangre de pobres
    ¿De qué sirven hermosas carreteras y aeropuertos, hermosos edificios de grandes pisos, si no están más que amasados con sangre de pobres, que no los van a disfrutar? (29.7.79).

    El mal de El Salvador: la riqueza como un absoluto
    Yo denuncio, sobre todo, la absolutización de la riqueza. Este es el gran mal de EL Salvador : la riqueza, la propiedad privada, como un absoluto intocable. ¡ Y ay del que toque ese alambre de alta tensión ! (12.8.79).

    La Palabra de Dios debe tocar la realidad de nuestro pueblo
    Si en El Salvador el pan de vida que la Iglesia reparte, la Palabra del Señor, la religión cristiana, no toca las realidades políticas, sociales, económicas de nuestro pueblo, será un pan guardado, y el pan que se guarda no alimenta (19.8.79).



    1980

    Estoy en la lista de los que van a ser asesinados
    No sigan callando con la violencia a los que estamos haciendo esta invitación. Ni mucho menos continúen matando a los que estamos tratando de lograr que haya una más justa distribución del poder y de las riquezas de nuestro país. Y hablo en primera persona porque esta semana me llegó un aviso de que estoy yo en la lista de los que van a ser eliminados la próxima semana. Pero que quede constancia de que la voz de la justicia nadie la puede matar ya (24.2.80)

    La muerte del pobre toca el corazón mismo de Dios
    Nada hay tan importante para la Iglesia como la vida humana, como la persona humana. Sobre todo la persona de los pobres y oprimidos, que –además de ser humanos- son también seres divinos, por cuanto de ellos dijo Jesús que todo lo que con ellos se hace El lo recibe como hecho a El. Y esa sangre, la sangre, la muerte, están más allá de toda política. Tocan el corazón mismo de Dios. Hacen que ni la reforma agraria, ni la nacionalización de la banca, ni otras prometidas medidas puedan ser fecundas si hay sangre (16.3.80).

    El ambiente que Dios quiere en El Salvador
    Hay mucha violencia, hay mucho odio, hay mucho egoísmo. Cada uno cree tener la verdad y echarle la culpa de los males al otro. Nos hemos polarizado. La palabra ya corre corrientemente como una realidad que se vive, sin darnos cuenta; cada uno de nosotros está polarizado, se ha puesto en un polo de ideas intransigentes, incapaces de reconciliación, odiamos a muerte. No es ese el ambiente que Dios quiere. Es un ambiente necesitado como nunca del gran cariño de Dios, de la gran reconciliación (16.3.80).

    Recoger el clamor del pueblo y predicar el Evangelio
    Ya sé que hay muchos que se escandalizan de estas palabras y quieren acusarla de que ha dejado la predicación del Evangelio para meterse en política, pero no acepto yo esta acusación, sino que hago un esfuerzo para que todo lo que nos ha querido impulsar el Concilio Vaticano II, la Reunión de Medellín y de Puebla, no sólo lo tengamos en las páginas y lo estudiemos teóricamente, sino que lo vivamos y lo traduzcamos en esta conflictiva realidad de predicar como se debe el Evangelio para nuestro pueblo. Por eso le pido al Señor, durante toda la semana, mientras voy recogiendo el clamor del pueblo y el dolor de tanto crimen, la ignominia de tanta violencia, que me dé la palabra oportuna para consolar, para denunciar, para llamar al arrepentimiento, y aunque siga siendo una voz que clama en el desierto, sé que la Iglesia está haciendo el esfuerzo por cumplir con su misión (23.3.80).

    Una ley inmoral nadie tiene que cumplirla
    Yo quisiera hacer un llamamiento de manera especial a los hombres del ejército, y en concreto a las bases de la guardia nacional, de la policía , de los cuarteles.
    Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: NO MATAR. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la ley de Dios, de la dignidad humana, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio de que nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, ¡les ordeno! ¡CESE LA REPRESION!
    La Iglesia predica su liberación tal como la hemos estudiado hoy en la Sagrada Biblia, una liberación que tiene, por encima de todo, el respeto a la dignidad de la persona, la salvación del bien común del pueblo y la trascendencia que mira ante todo a Dios y sólo de Dios deriva su esperanza y su fuerza.
    Vamos a proclamar ahora nuestro Credo en esa verdad (fin de la Homilía) (23.3.80).


    LA ÚLTIMA HOMILÍA DE MONSEÑOR ÓSCAR A. ROMERO
    Homilía delprimer aniversario de la Sra. Sara de Pinto

    San Salvador, 24 de marzo de 1980, a las 17:00 horas en la Capilla del Hospital de La Divina Providencia. Texto completo.
    Por nuestras múltiples relaciones con la Editorial del periódico El Independiente, he pedido asomarme tanto a sus sentimientos filiales en el aniversario de la muerte de su mamá, como sobre todo, a ese espíritu noble que fue doña Sarita, que puso toda su formación cultural, su fineza, al servicio de una causa que ahora es tan necesaria: la verdadera liberación de nuestro pueblo.
    Yo creo que sus hermanos, esta tarde, deben no solamente orar por el eterno descanso por nuestra querida difunta, sino sobre todo, recoger este mensaje que hoy todo cristiano debía de vivir intensamente. Muchos nos sorprenden, piensan que el cristianismo no se debe de meter en estas cosas, cuando es todo lo contrario. Acaban de escuchar en el evangelio de Cristo que es necesario no amarse tanto a sí mismo, que se cuide uno para no meterse en los riesgos de la vida que la historia nos exige, y, que el que quiera apartar de sí el peligro, perderá su vida. En cambio, al que se entrega por amor a Cristo al servicio de los demás, éste vivirá como el granito de trigo que muere, pero aparentemente muere. Si no muriera se quedaría solo. Si la cosecha es, porque muere, se deja inmolar esa tierra, deshacerse y sólo deshaciéndose, produce la cosecha.
    Desde su eternidad, Doña Sarita fue confirmando maravillosamente en esa página que yo he escogido para ella, del Concilio Vaticano II. Dice:
    «Ignoramos el tiempo en que se hará la consumación de la tierra de la humanidad. Tampoco conocemos de qué manera se transformará el universo. La figura de este mundo, afeada por el pecado, pasa, pero Dios nos enseña que nos prepara una nueva morada y una nueva tierra donde habita la justicia, y cuya bienaventuranza es capaz de saciar y rebasar todos los anhelos de paz que surgen en el corazón humano. Entonces, vencida la muerte, los hijos de Dios resucitarán en Cristo, y lo que fue sembrado bajo el signo de la debilidad y de la corrupción, se revestirá de incorruptibilidad, y, permaneciendo la caridad de sus obras, se verán libres de la servidumbre de la vanidad todas las criaturas que Dios creó pensando en el hombre.
    Se nos advierte que de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde a sí mismo. No obstante, la espera de una tierra nueva no debe amortiguar, sino más bien avivar, la preocupación de perfeccionar esta tierra donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede de alguna manera anticipar un vislumbre del siglo nuevo. Pero ello, aunque hay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del Reino de Cristo, sin embargo, el primero, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al Reino de Dios.
    Pues los bienes de la dignidad humana, la unión fraterna y la libertad, en una palabra, todos los frutos excelentes de la naturaleza y de nuestro esfuerzo, después de haberlos propagado por la tierra en el Espíritu del Señor y de acuerdo con su mandato, volveremos a encontrarlos limpios de toda mancha, iluminados y transfigurados, cuando Cristo entregue al Padre el reino eterno y universal: «reino de verdad y de vida; reino de santidad y gracia; reino de justicia, de amor y de paz». «El reino está ya misteriosamente presente en nuestra tierra; cuando venga el Señor, se consumará su perfección”.
    Esta es la esperanza que nos alienta a los cristianos. Sabemos que todo esfuerzo por mejorar una sociedad, sobre todo cuando está tan metida esa injusticia y el pecado, es un esfuerzo que Dios bendice, que Dios quiere, que Dios nos exige. Y cuando se encuentra uno, pues, gente generosa como doña Sarita, y su pensamiento encarnado en Jorgito y en todos aquellos que trabajan por estos ideales, hay que tratar de purificarlos en el cristianismo: eso sí, vestirlos de esta esperanza del más allá; porque se hacen más fuertes, porque tenemos la seguridad que todo esto que plantamos en la tierra, si lo alimentamos en una esperanza cristiana, nunca fracasaremos, lo encontraremos purificado en ese reino, donde precisamente, el mérito está en lo que hayamos trabajado en esta tierra.
    Yo creo que será aspirar en balde, a horas de esperanza y de lucha en este aniversario. Recordamos pues, con agradecimiento, a esta mujer generosa que supo comprender las inquietudes y esfuerzos de su hijo y de todos aquellos que trabajan por un mundo mejor, y supo también poner su parte de granito de trigo en el sufrimiento. Y no hay duda, que esta es la garantía de que su cielo tiene que ser también a la medida de este sacrificio y de esa comprensión que falta a muchos en este comento, en El Salvador.
    Yo les suplico a todos, queridos hermanos, que miremos estas cosas desde el momento histórico, con esta esperanza, con este espíritu de entrega, de sacrificio, y hagamos lo que podamos. Todos podemos hacer algo: desde luego un sentimiento de comprensión. Esta santa mujer que estamos recordando hoy, pues, no pudo hacer cosas tal vez directamente, pero animando a aquellos que pueden trabajar, comprendiendo su lucha, y sobre todo, orando y aun después de su muerte diciendo con su mensaje de eternidad que vale la pena trabajar porque todos esos anhelos de justicia, de paz y de bien que tenemos ya en esta tierra, los tenemos formados si los iluminamos de una esperanza cristiana; porque sabemos que nadie puede para siempre y que aquellos que han puesto en su trabajo un sentimiento de fe muy grande, de amor a Dios, de esperanza entre los hombres, pues todo esto está redundando ahora, en esplendores de una corona que ha de ser la recompensa de todos los que trabajan así, regando verdades, justicia, amor, bondades en la tierra y no se queda aquí, sino que purificado por el espíritu de Dios, se nos recoge y se nos da en recompensa.
    De esta Santa Misa, pues, esta Eucaristía, es precisamente un acto de fe: Con fe cristiana parece que en este momento la voz de diatriba se convierte en el cuerpo del Señor que se ofreció por la redención del mundo, y que en ese cáliz el vino se transforma en la sangre que fue precio de la salvación. Que este cuerpo inmolado y esta Sangre Sacrificada por los hombres nos alimente también para dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento y al dolor, como Cristo, no para sí, sino para dar conceptos de justicia y de paz a nuestro pueblo. Unámonos pues, íntimamente en fe y esperanza a este momento de oración por Doña Sarita y por nosotros.
    En este momento sonó el disparo....

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    Etiquetas: La fuerza espiritual de la Palabra de Monseñor Oscar A. Romero, Oscar Romero, Teología de la Liberación

    20 de marzo de 2009

    Remezón en la Iglesia por lefebvristas: lo que está en juego una medida papal desacertada.

    Diario de mujer


    Gran polémica ha causado en la Iglesia católica, especialmente en Europa, el levantamiento de la excomunión que pesaba sobre 4 obispos pertenecientes a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, más conocidos como “lefebvristas”. Tanto, que el Papa Benedicto, en un hecho sin precedentes, ha enviado una carta a los obispos de todo el mundo, el pasado 10 de marzo, reaccionando ante la polémica suscitada y explicando los motivos y alcances de su decisión.




    Los lefebvristas: de la excomunión al levantamiento

    La Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX), fundada por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, fue erigida canónicamente como “sociedad pía sacerdotal” por el obispo de Friburgo, en 1970. Pero en 1974 se le retira la erección canónica, de manera que en el ordenamiento jurídico de la Iglesia Católica la FSSPX no tiene un reconocimiento formal. Esto lo ha recordado el Papa Benedicto XVI en su carta del 10 de marzo, al decir que “hasta que la Fraternidad no tenga una posición canónica en la Iglesia, tampoco sus ministros ejercen ministerios legítimos en la Iglesia”

    Pero la Fraternidad Sacerdotal ha sido una realidad de hecho en todos estos años, y su gran línea de acción ha sido el rechazo del Concilio Vaticano II, porque habría traicionado la auténtica Tradición de la Iglesia. Tradición que Lefebvre entiende estáticamente y que hace coincidir con la doctrina, las prácticas eclesiales y la liturgia él conoció en su juventud y en su educación clerical. Por eso el Papa Pablo VI, en una carta personal de octubre de 1976, le escribía sobre el verdadero entendimiento de la Tradición:

    “El concepto de Tradición que usted invoca es falso. La Tradición no es un dato fijo o muerto, un hecho estático, que en cierta manera, bloquearía, en un momento determinado de la historia, la vida de este organismo activo que es la Iglesia… Corresponde al papa y a los concilios conducir un juicio para discernir en las tradiciones de la Iglesia a cuál no es posible renunciar, sin infidelidad al Señor y al Espíritu Santo – el depósito de la fe - y lo que, por el contrario, puede y debe ser puesto al día, para facilitar la oración y la misión de la Iglesia a través de la variedad de los tiempos y de los lugares…”

    Y luego agrega el Papa:

    “Un obispo solo y sin misión canónica carece (…) de la facultad de establecer en general cuál es la regla de la fe para determinar lo que es la Tradición. Ahora bien prácticamente, usted pretende ser juez único en todo lo que atañe a la Tradición”.

    Pero las cosas no cambiaron hacia adelante. La Santa Sede mantuvo una relación con la Fraternidad, pero hecha sobre todo de desencuentros. Entre 1976 y 1988 hay diversos intentos de diálogo, pero todos fracasan. El 30 de junio de 1988, Lefebvre ordena a 4 obispos sin contar con el mandado pontificio, por lo que al día siguiente se declara la excomunión latae sententiae de él, un obispo co-ordenante y los 4 obispos consagrados. Acto seguido, se constituye la Comisión “Ecclesia Dei”, destinada a proseguir el diálogo. Lefebvre fallece en 1991 y, desde entonces, el diálogo ha continuado con sus sucesores.

    Cuando Benedicto XVI asume el Papado, en abril de 2005, es bien notorio que él quiere recomponer la fractura con la Fraternidad. Por eso, a los pocos meses, en agosto de ese año, recibe al obispo Bernard Fellay, superior de la FSPX, manifestándole su voluntad de proceder gradualmente en un proceso de acercamiento.

    El 24 de enero de este año, el papa Benedicto ha levantado la excomunión que pesaba sobre los obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta, luego de una carta del obispo Fellay del 15 diciembre de 2008, en formulaba la petición de la medida.

    El levantamiento de la excomunión no es todavía expresión de la comunión plena, es más bien un punto de partida para proseguir el diálogo. Así queda dicho en el Decreto que levanta la excomunión, donde se señala que se ha reconsiderado la situación canónica de los obispos excomulgados “a fin de poder llegar pronto a una plena y satisfactoria solución del problema creado en origen (…) Se desea que este paso sea seguido por la atenta realización de la plena comunión con la Iglesia de toda la Fraternidad San Pío X testimoniando así la verdadera fidelidad y el auténtico reconocimiento del Magisterio y de la autoridad del Papa con la prueba de la unidad visible”.

    La polémica desatada

    Comunicado el levantamiento de la excomunión, vino una enorme cadena de reacciones. Buena parte de la polémica se focalizó en las desafortunadas declaraciones del obispo Williamson negando el holocausto judío. Era difícil aceptar que se hiciera un gesto de reconciliación con quien mantenía tal posición. Por eso las críticas y pedidos de aclaración fueron fuertes, especialmente en el mundo judío y en Alemania.

    Pero una vez llegada una relativa calma en torno a aquel tema, la cuestión se ha ido centrando en las implicancias eclesiales de la medida. No se critica, en principio, el afán del Papa de querer buscar la unidad, sino el peligro de poner en entredicho la validez del Concilio Vaticano II. Como se ha dicho reiteradamente, la unidad con la Fraternidad San Pío X no puede hacerse a costa del Concilio.

    Por eso ha habido aclaraciones, como la del Episcopado francés, que ha expresado que el levantamiento de excomunión “no es una rehabilitación”, sino el punto de partida de un largo camino que supondrá un diálogo preciso”. Luego de lo cual agrega: “En ningún caso el Concilio Vaticano II será negociable. Ningún grupo eclesial puede sustituir al magisterio”.

    El Diario L’Osservatore Romano, por su parte, aclaró el día 26 de enero que este “magnánimo gesto de misericordia del Papa” no constituye aún el retorno a la “plena comunión” de la Iglesia; es más bien “un llamado a la aceptación plena del magisterio, comprendido en él obviamente el Concilio Vaticano II”

    También ha habido críticas más duras, que dan cuenta de un gran malestar en amplios sectores de la Iglesia.

    Hans Küng, teólogo suizo, se ha quejado de que el Papa “no puede imaginar qué efecto causa en los católicos de todo el mundo el hecho de que en semejante fecha (aniversario del inicio del Concilio) haya acogido a esos obispos que siguen estando contra la libertad religiosa, contra la mejora de las relaciones con las Iglesias evangélicas, contra los judíos, contra los musulmanes y que no aceptan las reformas del Concilio Vaticano II. En resumen: ¿Cómo se puede aceptar a esa gente, si no se identifica en lo más mínimo con el Concilio?”

    Juan María Laboa, en la revista española Vida Nueva, escribe: “Los lefebvristas no se han movido un centímetro de su posición. Al día siguiente de la publicación del documento romano se dijo en el púlpito de San Nicolás de Chardonet, la sede emblemática de la Fraternidad en París, que con su regreso es la Tradición la que regresa a la Iglesia y que ellos aceptan los Concilios hasta el Vaticano II (…) No creo desviarme si me llama la atención la desproporción entre el rigorismo existente en temas bioéticos, la intransigencia hacia cualquier opinión teológica que no coincida con la teología “oficial” (…) y esta actitud de paterna misericordia con personas que mantienen una actitud cismática recalcitrante” (Vida Nueva, Nº 2647)

    José Pablo Martín, teólogo argentino, lamenta los alcances de la medida: “El levantamiento de la excomunión de cuatro obispos no es un acto religioso para aliviar la situación espiritual de los interesados. En este caso es un acto jurídico entre personas y estructuras eclesiásticas, para anular los efectos de graves desobediencias anteriores y recomponer la “comunión” entre el papado y los obispos, que regresan con todos sus atributos institucionales. Fueron ordenados obispos por Lefebvre, en desobediencia hacia el papa, pero la Iglesia reconoce la validez de esta ordenación, y con el levantamiento de la excomunión ella pasa a tener todo su vigor sacramental e institucional. Se convierten en obispos como Bergoglio y Laguna. Aunque yo diría un poquito más que Laguna y Bergoglio, porque pasan a gozar de la comunión con el Vaticano sin haber abandonado sus posiciones. Estas posiciones acentuaban la convicción de que ellos son la “verdadera Iglesia” (Entrevista en Diario Página 12, 1º febrero 2009)

    La carta del Papa

    El 10 de marzo, el Papa ha dirigido una carta muy personal a los obispos de la Iglesia Católica, donde busca aclarar las intenciones que lo han guiado en la iniciativa de levantar la excomunión a los obispos lefebvristas. Reconociendo que su medida ha generado una discusión vehemente y hasta una avalancha de protestas, espera el Papa contribuir a la paz en la Iglesia.

    Benedicto parte por reconocer algunos desaciertos. Por una parte, no haber advertido el problema generado por las declaraciones del obispo Williamson, que fueron hechas con anterioridad al levantamiento de la excomunión. Por otra parte, que no se hayan explicado suficientemente los alcances y límites de su medida en el momento de su publicación.

    Por lo mismo, explica en su carta los alcances de su medida, recordando que la unidad con los obispos a quienes se ha beneficiado con el levantamiento de la excomunión todavía no se ha alcanzado. La medida es una invitación a los 4 obispos al retorno, pero “hasta que las cuestiones relativas a la doctrina no se aclaren, la Fraternidad no tiene ningún estado canónico en la Iglesia, y sus ministros, no obstante hayan sido liberados de la sanción eclesiástica, no ejercen legítimamente ministerio alguno en la Iglesia”.

    El Papa deja claro que con la Fraternidad San Pío X hay que tratar asuntos de “naturaleza esencialmente doctrinal, y se refieren sobre todo a la aceptación del Concilio Vaticano II y del magisterio postconciliar de los Papas (…) No se puede congelar la autoridad magisterial de la Iglesia al año 1962, lo cual debe quedar bien claro a la Fraternidad”.

    El Papa, finalmente, ubica el lugar de esta iniciativa a favor de los lefebvristas en el conjunto de su misión. No es, sin duda, lo más importante y urgente, porque la prioridad suprema de su misión, como lo ha señalado desde el inicio de su Pontificado, es conducir a los hombres hacia Dios. Pero en este contexto, y dado que la misión requiere la unidad de los creyentes, tienen valor las reconciliaciones pequeñas y medianas. Salir al encuentro del hermano y buscar la reconciliación, es para el Papa un deber.

    ¿En qué irá a parar todo este tema?

    Pareciera que no es posible tener muchas expectativas de un cambio de posición de los lefebvristas en relación al Concilio. Es verdad que han manifestado disposición de ánimo para dialogar, pero lamentablemente la Fraternidad se siente la continuadora de la auténtica tradición de la Iglesia; por tanto, no son ellos los llamados a cambiar. Ellos se comprenden en una lucha para el bien de la Iglesia, que es la que tiene que cambiar. Así lo expresa el obispo Felley, en carta al Papa luego del levantamiento de la excomunión: “Mediante este camino aún necesario, que evoca Vuestra Santidad, esperamos ayudar a la Santa Sede a remediar de modo apropiado la pérdida de la fe en el interior de la Iglesia”.

    Para los lefebvristas, la medida de Benedicto XVI no es principalmente una invitación al cambio, sino una acto de justicia con ellos y una rehabilitación de sus posturas: “Vuestro decreto del 21 de enero del 2009 rehabilita en cierto modo al venerado fundador de nuestra Fraternidad sacerdotal, S. Exc. Monseñor Marcel Lefebvre. Nos parece que proporciona además un gran bien a la Iglesia, haciendo justicia a los sacerdotes y fieles del mundo entero apegados a la Tradición de la Iglesia, que ya no serán afrentados injustamente por haber mantenido la fe de sus padres” (carta de los 4 obispos luego de levantada la excomunión)

    La pregunta que queda es obvia: si los lefebvristas no están dispuestos a cambiar, ¿tendrá la Iglesia que pagar un costo para llegar a la plena comunión? Aquí es donde surgen los temores de que la comunión sea a costa del Concilio, es decir, “aguando” el Concilio desde una interpretación donde todo cabe y donde se pierden sus dinamismos renovadores más genuinos, que comprenden a la Iglesia como comunión, en diálogo y al servicio del mundo.



    La opinión de Sergio Silva ss.cc., teólogo



    ¿Qué mirada tienes de los lefebvristas y de su comprensión de la fe?
    No los conozco mucho, pero creo que su problema es ante todo no saber distinguir entre los contenidos de la fe y su inculturación. Confunden la fe con la inculturación recibida (que es la del siglo XIX).

    ¿Cómo ves la oportunidad y alcances de esta medida papal?
    Por el eco que ha despertado, parece que ha sido una medida muy desacertada. Peter Hünermann (artículo de Herder-Korrespondenz de marzo) llega a hablar de un error magisterial grave, que va contra la fe y las costumbres. Contra la fe, porque significa dispensar a los cuatro Obispos de la Fraternidad de la plena aceptación del Concilio Vaticano II; y contra las costumbres, en la medida en que uno de los cuatro, el Obispo Williamson, es antisemita. Me molesta, en lo personal, que no se exija de parte de los lefebvristas más que una petición de levantar la excomunión, ningún signo de arrepentimiento por haberse puesto fuera de la comunión de la Iglesia.

    ¿Qué valoras de la carta del Papa y qué cosas quedan sin explicación?
    Me gusta que pida disculpas por haberse equivocado; reconoce al menos un error en cuanto a la forma del procedimiento empleado. Pero sigue en pie que toma estas medidas solo, cuando afectan al conjunto de la Iglesia. Y está claro que la curia no basta como compañía de Iglesia para aconsejarlo en las tomas de decisiones.

    ¿Qué condiciones debiera tener, a tu juicio, el camino a una comunión con la Fraternidad?
    Esos Obispos y toda la Fraternidad deben empezar por reconocer la diferencia entre fe e inculturación, cosa que les hará un inmenso bien, porque les dará libertad de espíritu. Luego, podrán reconocer que han estado muy errados en su juicio sobre el Concilio. Y podrán pedir humilde y gozosamente perdón, para ser reintegrados plenamente en la Iglesia de Jesús. Y por parte nuestra, de los que no nos hemos salido, se requieren los brazos abiertos (como los del padre de la parábola de Jesús).



    TEXTUAL SSCC.CL






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    19 de marzo de 2009

    Que el Papa diga que el preservativo no protege del VIH y que protege más la continencia y la castidad, es como pedir la relajación masiva de...


    Que el Papa diga que el preservativo no protege del VIH y que protege más la continencia y la castidad, es como pedir la relajación masiva de la población ante el dolor de cabeza, en vez de usar analgésicos. Esto, en el nivel científico. En el nivel humano y cristiano, en un país donde la gente se muere a chorros, entre otros motivos por el Sida y por otras enfermedades que también se contagian por vía venérea, es una falta de caridad y de misericordia. Por coherencia, no podamos usar el símil de la campaña del lince refiriéndonos a los habitantes de África, pero saquen ustedes sus propias conclusiones.

    Diario de mujer


    Abortos, preservativos y linces.
    Dentro de la Iglesia Católica, sin duda, muchas personas no ven el aborto como algo deseable, ni es un tema que se pueda banalizar. Ojala no sea sólo la Iglesia Católica quien se preocupe de esto, con realismo. El aborto no es un medio anticonceptivo. No es, en sí mismo, un derecho de la mujer, si se considera como un derecho individual, no relacional. Sí, en cambio, es un derecho de la mujer que tenga que abortar, hacerlo en condiciones seguras y reguladas. Y en la mayor intimidad y discrección. También lo es tener un asesoramiento y apoyo, para poder discernir la decisión en casos dudosos. Es, en cualquier caso, una realidad preocupante; y una tragedia social y personal.
    Las leyes de los países deben regularlo, protegiendo la vida de las mujeres que tengan que enfrentarse a esta situación; y tratando de prevenirlos,reducirlos y controlarlos,con la complejidad anexa a un tema con tantas implicaciones.

    Mientras tanto, la Iglesia y otras instituciones, pueden hacer consideraciones morales a sus fieles; y participar, entre otras voces, en comisiones de ética.
    No deberían olvidar la necesaria misericordia con quienes se ven enfrentadas a situaciones traumáticas. Pero separar la cuestión del aborto de la educación afectivo-sexual, que pasa para el mundo hoy, también, por el uso de medios anticonceptivos, es un aberración. No vincularla a la situación socio-económica y psicológica de muchas personas que no encuentran salida a situaciones dramáticas, es descontextualizar los sucesos. Ignorar que la manera de reducir abortos no es excomulgando a la gente y haciendo campañas públicas con dudosas compañias, no es sólo falta de realismo: es política en el peor de los sentidos

    Porque la nueva campaña en la que se enfangan un gran sector de los obispos españoles, junto con sectores de la derecha, no es la batalla por la vida, sino su nueva batalla por el poder que van perdiendo. A la que atraerán a algunos más, haciéndoles ver una sociedad dividida entre abortistas y antiabortistas, en las que ellos tienen que situarse a favor de la vida. Como si la única vida por la que hubiera que apostar fuera por la de los embriones. Demagógica y capciosa, además, la campaña que compara la protección del lince con la de los no-nacidos; ni siquiera se sustenta, más allá del efecto emocional-dramático, porque el lince se extingue y la humanidad no. Y la reducción masiva de esta última, antes que por abortos, sería por las guerras, por la alteración medio-ambiental, o por enfermedades que se contagian por no usar preservativos, entre otras razones.Los saltos de nivel son peligrosos y producen incoherencia. La demagogia es deleznable.

    La del Papa en África, hablando de los preservativos, no parece, en cambio, una campaña organizada. Suena como una equivocación personal, dolorosísima y gravísima en los tiempos que corren. Pero no hay que olvidar que sólo es posible y sostenible en una estructura eclesial como la que existe. Por supuesto que algunos sectores integristas lo avalarán. No necesariamente todos los conservadores. Una vez más, un máximo representante de la Iglesia se excede en su papel y desatina. Si el Papa hubiera llegado a África recomendando la castidad y la continencia, algunos lo seguirían y otros no, pero estaría ubicado. No sería la única palabra posible, ni tal vez la más lúcida y matizada, dentro de un contexto social dado, pero no habría transgredido límites.

    Que el Papa diga que el preservativo no protege del VIH y que protege más la continencia y la castidad, es como pedir la relajación masiva de la población ante el dolor de cabeza, en vez de usar analgésicos. Esto, en el nivel científico. En el nivel humano y cristiano, en un país donde la gente se muere a chorros, entre otros motivos por el Sida y por otras enfermedades que también se contagian por vía venérea, es una falta de caridad y de misericordia. Por coherencia, no podamos usar el símil de la campaña del lince refiriéndonos a los habitantes de África, pero saquen ustedes sus propias conclusiones.

    La situación es crítica. Más vale que no tarden en hacerse oír otras voces representativas de Iglesia; y que haya una gran reforma estructural en ella, antes de que sea demasiado tarde. Porque la Iglesia Católica, junto a otras iglesias, otras religiones y junto a otras voces no religiosas, debería seguir siendo en este mundo agitado y convulso, un referente ético, que se oponga y levante la voz frente a atropellos y abusos de poder, protegiendo la vida con dignidad, la justicia y la paz en el planeta, sin pretensiones de hegemonía. Dicho esto, no se debería perder de vista que en el terreno de las relaciones afectivo- sexuales, de la familia, de la maternidad y paternidad responsables, para que la Iglesia pueda ser algún día una voz escuchada y respetada, mucho tienen que cambiar estas estructuras sobre las que se soporta, de celibatocracia y patriarcado.

    Mientrs esto sucede, si es que sucede, lo que aparece públicamente es una iglesia- fantoche, sin referencias evangélicas, que más allá de alianzas de poder y fanatismos, solo produce alejamiento y tristeza. Dolor mayor para los afligidos, a los que tendría que llevar una Buena Nueva de esperanza y un mensaje de Misericordia.

    Elena Carballo
    Proconcil.org.




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    Etiquetas: Abortos, preservativos y linces

    18 de marzo de 2009

    Manifiesto "Por un Chile Más Democrático e Incluyente"


    Diario de mujer
    Independientes por Arrate



    Somos chilenas y chilenos comprometidos con la democracia, la justicia económica y social, la diversidad de géneros, y los derechos humanos. La mayor parte de nosotros no pertenecemos a ningún partido político y algunos incluso ni siquiera estamos inscritos en los registros electorales. Hemos sido muy críticos de las políticas seguidas por la Concertación, si bien valoramos algunos de sus logros. A pesar de ello, entendemos que la derecha económica y política es el adversario fundamental, puesto que vemos en ella un proyecto neoliberal que aniquila los derechos ciudadanos y que cuestiona las bases mismas del Chile republicano.




    Constatamos, sin embargo, que las ideas del proyecto neoliberal no sólo anidan en la derecha sino que atraviesan igualmente una parte significativa de la dirigencia concertacionista y, dentro de ella, una dirigencia autoproclamada de “izquierda o progresista”, cuya identidad como tal es cuestionable. Es por ello, que consideramos que hoy no existe en nuestro país una fuerza auténticamente progresista y de izquierda amplia, capaz de plantear en el debate político una mirada crítica e integradora acerca del futuro de nuestra sociedad.

    Creemos que ello no puede seguir así. Necesitamos bregar por un Chile más democrático e incluyente. Un Chile en que no siga imperando como ley principal la del dinero, como sentido común la ley del mercado, como modo de vida la desintegración social, como flagelo de la familia el patriarcado, como ley laboral la conveniencia del empresario, como dogma un Estado precarizado e impedido de cautelar efectivamente los derechos sociales.

    Constatamos que estas mismas o similares preocupaciones, constituyen en definitiva el fundamento de las luchas que en el último tiempo han estado librando los estudiantes secundarios y universitarios, los empleados públicos, los obreros subcontratistas del cobre, los trabajadores salmoneros, forestales, portuarios y mineros, las trabajadoras de supermercados y multitiendas y, desde luego, nuestros hermanos del pueblo mapuche, entre muchos otros.

    Sin embargo, también sabemos que estamos en una trampa institucional que no se puede revertir si seguimos por el mismo camino. Más aún, pensamos que la Concertación no constituye una alternativa ante estos desafíos. Se agotó porque se acomodó a esta situación. Sometida a liderazgos que renegaron de su propio programa original, ni siquiera ha dejado espacio en su interior a alternativas más progresistas y democráticas.

    Para superar esta situación, nos parece indispensable unir fuerzas y generar mayorías sociales y políticas que permitan derrotar a la derecha en sus diversas manifestaciones, tanto las visibles, que son las de la derecha oficial, como las encubiertas, que son las de la derecha concertacionista. Es preciso levantar un nuevo proyecto de país, que termine no sólo con la exclusión política sino también con la que existe en la salud, en la educación y en la cultura de millones de chilenos y chilenas que, desde la cuna, son condenados a la marginalidad por un modelo económico y un sistema político que no los contempla.

    En este contexto, condenamos la exclusión política, la degradación de la política, la Constitución heredada de Pinochet, la ausencia de diversidad y pluralismo en los medios de comunicación, la concentración del poder económico, la injusticia social existente, el abuso patronal, la exclusión y censura hacia los movimientos sociales, la ausencia de políticas realmente públicas sobre educación, salud y previsión, el maltrato y la criminalización de los pueblos originarios, la discriminación de género, la depredación de nuestros recursos y riquezas naturales y la ausencia del criterio de bienestar ciudadano para la toma de decisiones.

    Es en este sentido que saludamos que surjan visiones críticas respecto a la sociedad que ha venido construyéndose y se sostenga con vigor la necesidad de introducir cambios de fondo, a partir de la unidad de todas las fuerzas “de avanzada social”, sin exclusiones de ninguna especie. Valoramos, en particular, el rol crítico que Jorge Arrate ha desempeñado en este proceso, tanto desde dentro de la Concertación, como hoy al margen de ella, a pesar de las diferencias no menores que hemos tenido con él en el pasado. Es por ello, que no podemos dejar de mirar con expectación y esperanza su convocatoria a unir todas las fuerzas para derrotar la exclusión y la injusticia.

    Consideramos que una convocatoria amplia y sin exclusiones como la efectuada por Jorge Arrate resulta fundamental para romper la trampa de un país ahogado por crecientes desigualdades sociales y cortapisas institucionales. Queremos ser parte de ese esfuerzo y, considerando que Arrate ha asumido el compromiso de llevar adelante estos objetivos, manifestamos nuestra voluntad de adherir y participar en el proyecto de construir una nueva mayoría para el país, expresada hoy en su candidatura presidencial en representación de las fuerzas progresistas de Chile.

    La mayoría de los firmantes somos gente de izquierda, muchos con historias de activa y militante lucha en contra de la dictadura. Otros, somos jóvenes que nos hemos empeñado en incidir en los destinos de nuestro país en las actuales condiciones de exclusión política, orillados por las formas de participación espurias que hoy configuran a un ciudadano espectador. Creemos que no podemos reducir este esfuerzo sólo a la izquierda. Se requiere la participación y el apoyo de todo el mundo progresista, de todos los demócratas, desde los jóvenes que no participan de las elecciones nacionales hasta las mujeres y hombres que creyeron en la Concertación, y quienes siguen creyendo, pero que comprueban hoy que los programas comprometidos no se han realizado y se preguntan ¿por qué?

    La respuesta parece ser esta: porque no hemos sido capaces de aunar las fuerzas suficientes para vencer la inercia y el acomodamiento a los moldes heredados de la noche dictatorial. Porque ha faltado voluntad política para construir, a 20 años del triunfo del NO, una sociedad más democrática, igualitaria y libertaria.

    Los abajo firmantes tenemos diferencias de apreciación en varias materias. Nos parece valioso. No buscamos un movimiento uniforme, cerrado a las nuevas ideas. Tampoco creemos en liderazgos populistas que reemplacen el indispensable protagonismo que en un proceso como éste deben tener las mayorías de ciudadanos y sectores sociales organizados. Creemos que Jorge Arrate, más que ningún otro, es una persona que tiene el valor y la capacidad de poner su historia política, con sus aciertos y desaciertos, al servicio de esta causa tan noble como urgente. Ello, en una forma abierta que prácticamente no existe en la política actual. Por eso creemos que su liderazgo y convocatoria porta la dosis necesaria de espíritu crítico como para reconstruir una izquierda diversa, con un fuerte anclaje social, renovando las ideas y los proyectos políticos, en pos de un país más humano, democrático y en donde la vida digna sea una posibilidad para todos, sin exclusión.

    Fuente:¨manifiestojorgearrate2009.blogspot.com
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    La melodía de mi niña interior

    La melodía de mi niña interior
  • Mi niña interior quiere despertar volver a reír y a soñar como lo hacia tiempo atrás


    Descubrí que mi niña interior posee una gran sabiduría; ella sabe lo que verdaderamente produce su deleite .No piensa en términos de límites y no juzga a nadie por sus diferencias. El ayer no le provoca arrepentimientos, ni tampoco se preocupa de un mañana que aún no ha llegado.

    Es el momento de mirar hacia adentro, y verla, se niña mía que estás esperando que aprenda a vivir este presente que tan rápido se va, estás en mi esperando que vuelva a soñar, que algún día grite de felicidad...
    Perdón, amor, y otras tantas palabras endulzan los oídos de esta niña y la alimenta si le doy caricias a su alma despertando en mi aquellas sensaciones y sentimientos que han permanecido olvidados.

    En medio de la sombra y de la herida me preguntan si creo en Ti y yo digo sí.

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