
“La lógica demencia del femicidio chileno”
Las amenazas se cumplen sí o sí. No es una moda que las mujeres mueran por femicidio en Chile realidad ocultada y aceptada socialmente desde que conocía el mundo y comenzaba a descubrirlo a partir de mi niñez.
Hoy lleva el nombre Femicidio Iris Hernández Rivera y su hija Damaris de 10 años agregado el suicidio del asesino de ambas Eduardo Adrián Pozas Neira
Hoy se nos manifiesta crudamente una y otra vez para nunca dejar de visualizar la vulnerabilidad en que viven las mujeres dignidades humanas atropelladas por el abuso de una sociedad netamente machista
Cómo no nos van a impresionar estas situaciones de violencia expresiones de terror que conmueven y desestabilizan nuestra convivencia cotidiana en la que nadie debe sentirse ajeno socialmente .
Diario de mujer
No podemos encogernos de hombros y que los golpes la muerte del otro resuelva lo que el diálogo no puede zanjar. Las historias de mujeres golpeadas y muerta por femicidio por aquellos que les han jurado amor son una luz de alerta para guiarnos que ocurre en nuestro “desarrollo”.
Son los inhumanos ataques, que no deben solo encasillarse en cifras ni pretender minimizarlas no nos puede dejar indiferentes este dolor de las mujeres que intentan sobrevivir a la violencia de pareja y encauzar sus vidas denunciando antes las amenazas y agregaciones . Son las que valientemente se enfrentan al mundo para separarse DE QUIENES siguen creyendo que son dueños de la última palabra la vida y de maneja la muerte de tantas mujeres.
Como no manifestar esta profunda tristeza que me embarga al comprobar esta incansable actitud atentatoria contra la libertad de la vida en la mujer.
Reitero insistentemente y respetuosamente el llamado a las autoridades gubernamentales parlamentarias y religiosas, me compete cristianamente fijarnos en estas mujeres crucificadas hijas de Dios, para que acojan y protejan la vida tan menospreciada y no valorada por quienes un día nos dijeron amarnos para toda la vida porque mientras las diferencias sigan perdurando como jerarquías la posibilidades de vivir libres de violencia será un derecho a merecer y no es justo no lo es.
Tres muertos dejó un sangriento hecho de violencia intrafamiliar registrado esta mañana en la comuna de Quilicura, donde un hombre identificado como Eduardo Adrián Pozas Neira, de 39 años, asesinó a su esposa y a su hija, para luego quitarse la vida.
El hecho ocurrió alrededor de las 09:00 horas en Lo Ovalle 393 comuna de Qulicura Santiago de Chile
La calle se ubica cerca de las avenidas Estadio Trasandino de Los Andes y Las Torres Norte de dicha comuna.
Radio Cooperativa relató ayer que la ex pareja Pozas Hernández estaba separada hace tiempo y que al interior del inmueble se discutió por la custodia de los hijos de 10 y 7 años. El femicida había estado con sus hijos durante la tarde de ayer había llegado ayer domingo temprano hasta la residencia de Iris para recoger a los menores
Pozas Neira sacó una arma y le disparó a Iris quien murió en el lugar luego hizo lo mismo con su hija Damaris de 10 años quien falleció mientras que Cristopher de siete años no resultó herido porque arrancó pero se encuentra en un profundo estado de shock luego de lo acaecido.
El agresor se suicidó con un tiro en la cabeza.
Femicidio número 22 .
«He recorrido la medianía de la vida espero complacerme en aquella que se manifiesta sin caretas . Me seduce descubrir la humanidad en que vivo. Es tiempo del intenso desafío de ser honesta y consciente. Anhelo comunicarme desde mi interioridad la que se refleja en los resúmenes adoptados»






Comparto plenamente tu opinión, si bien esta era una realidad oculta por muchos años, creo que ha sido un error contabilizar los femicidios, ya el año 2007 arrojó una entristecedora cifra de de crueles asesinatos, y los medios recurrentemente nos informan el Nro. del femicidio que ha sucedido, por lo que pienso que muchos perderán la capacidad de asombro ante este grave tema de nuestra sociedad y las mujeres asesinadas pasarán a ser una cifra más, de una fría estadística.
Un error ha sido no dar sustento a las denuncias y que estas terminen solo en muerte. Abogo como tú por una prevención real, campañas constantes en el año, cueste lo que cueste no se debe dejar de lado tanta indefensión, cariños, Carola.