
Iglesia pide fin a la toma de la Catedral
El desalojo que se esperaba para ayer en la madrugada no se concretó. Los seis huelguistas cumplieron anoche 36 horas de ocupación. En Concepción, el vicario José Cartes llamó a reflexionar, mientras que en Chillán, el obispo Pellegrin calificó la ocupación de despropósito.
Respondí en el Blog de El Sur, lo siguiente:
Carol Crisosto Cádiz responded on 25 Ene 2008 at 1:13 pm #
El buen nombre de la Iglesia no es cuestión de estar en buena relación con los poderosos.
El buen nombre de la Iglesia es cuestión de saber que los mapuche miran a la Iglesia como algo suyo, es cuestión de saber que la vida de la Iglesia en la tierra es invitar a todos a convivir en paz.
Cómo católica me interpelo y les pregunto qué mensaje, qué palabra compartimos verdaderamente con el pueblo mapuche?
¿Nuestra palabra, el- mensaje de la Iglesia es algo que los mapuche perciben, realmente, como una palabra de esperanza, una palabra de liberación, una palabra que interpela a la realidad que ellos sienten tan profundamente?
¿Podemos decir que nuestra palabra es una revelación de la Palabra de Dios, que las promesas de Dios, que nos hablan de una vida verdadera, de una liberación que les permita vivir con dignidad, van a realizarse, en verdad, para los mapuche?
Sin embargo, explorar este largo camino por recorrer se hace en comunidad, hasta que llegue el día en que todos los seres humanos puedan vivir libremente una vida satisfactoria a su dignidad de personas creadas a imagen de Dios.
También intenté subir esto y la weblog del Diario no lo tomó:
Persiste un racismo inhumano y anticristiano contra ellos, incluso en ambientes eclesiales. Sin embargo, se constata una clara emergencia del pueblo mapuche, que se hace cada vez más presente en la sociedad y en la Iglesia, exigiendo sus derechos.
Estoy disconforme con la actitud del Vicario Cartes y lo dicho por el pastor Pellegrin, seguro, se pusieron nreviosos.
Hay que decir sinceramente, que en Chile persiste un racismo inhumano y anticristiano contra ellos, incluso en ciertos ambientes eclesiales.
Agradezco la valentía de algunas Congregaciones que tienen presencia pastoral en comunidades mapuches. Y aprenden a inculturizarse, y que están con ellos preferencialmente.
Sin embargo, se constata una clara emergencia del pueblo mapuche, que se hace cada vez más presente en la sociedad y en la Iglesia, exigiendo sus derechos.
Carol Crisosto Cádiz
DDHH
«He recorrido la medianía de la vida espero complacerme en aquella que se manifiesta sin caretas . Me seduce descubrir la humanidad en que vivo. Es tiempo del intenso desafío de ser honesta y consciente. Anhelo comunicarme desde mi interioridad la que se refleja en los resúmenes adoptados»



