14 de agosto de 2015

Despenalización del aborto tres causales. Mirada de una mujer cristiana y católica.

Despenalización del aborto tres causales.


Soy una cristiana católica en medio de un mundo plural y diverso, donde mi compromiso cristiano me lleva a proponer mis principios, pero no a imponer.  El Dios de mi fe es un Dios de vida, es genuinamente “pro-vida”. Es un Dios que invita a promover, proteger, respetar y defender la vida en todo lo que sea posible. Ser honesta con Dios significa: sumarse a esta tarea dentro de mis posibilidades.


Como tal, mi fe la vivo en una sociedad laical, es decir, que no asume religión alguna en particular, y cuya organización democrática debo aceptar y respetar, aunque, pudiera estar en desacuerdo con algunas de sus resoluciones.
 La Iglesia ya no está en un régimen de Cristiandad, en el que toda la sociedad se configuraba a partir del paradigma cristiano. Su palabra era aceptada por la autoridad que la sociedad le asignaba, una autoridad incuestionable. La modernidad y post modernidad nos han puesto delante de un paradigma pluralista, al interior del cual la Iglesia es una voz entre otras voces. Por tanto reitero ya no puede imponer lo suyo y tiene que sentarse a la mesa a conversar con los que piensan distinto, intentando convencer por la fuerza de sus argumentos y ya no solo por su pura autoridad.
Ella debe aceptar que la sociedad dé los pasos que ella considera que debe dar, al interior de un proceso democrático, aunque estos pasos estén contra lo que la Iglesia considera correcto.
Nada exime del ejercicio ciudadano de la participación democrática, que implica respetar la voluntad de las mayorías que definen las leyes que regulan la convivencia social, sabiendo que para los cristianos hay una Ley superior dictada por Dios, que guía la conciencia personal, pero que NO obliga  imponer a otros.        Ley que no es otra que el amor ; el amor comprendido desde Jesús, el Reino y el Dios-Trinitario revelado por El.
         Esto tiene consecuencias concretas, éticas!! Hay principios que para el cristiano son fundamentales y que aunque NO se impongan en ningún caso, se viven queriendo y creyendo en su universalidad.    Por ejemplo, la libertad, el perdón, la justicia y la esperanza, No son dimensiones de la realidad que el cristiano viva como relativas a tal o cual organización política y social.       Si el cristiano o la cristiana vive en un régimen que atenta contra la libertad deberá rebelarse contra este. Asimismo, si se enfrenta a realidades de injusticia o falta de perdón. El testimonio de los mártires es este y ese testimonio jamás debe ser olvidado.  

(Por otro lado desde mi perspectiva de mujer) En este sentido, es muy importante partir de la experiencia de las mujeres. Escuchar sus voces. Saber qué nos pasa. Dónde estamos. Cuáles son nuestras lágrimas. Dónde ponemos el corazón. Cuáles son nuestros miedos. Y nuestros anhelos profundos de mujer.

16 de julio de 2015

La iglesia santa y pecadora de todos los días

 En el libro, “La Iglesia Santa y Pecadora de Todos los Días”, aparecen estas  significativas  expresiones para la Iglesia Santa:


“La Iglesia que yo  amo
es la Iglesia solidaria y humana
que me mostró el Cardenal Silva.
La Iglesia del padre Gumucio
inspirador de este poema.
La Iglesia del padre Berríos
sacerdote consecuente y ejemplar
la del padre Aldunate
lleno de coraje y humanidad  

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Papa Francisco y Grecia

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Fuera Barros

27 de junio de 2015